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Por: Alejandro Bohórquez-Keeney     

Diciembre 2018

Debido a su posición geográfica como “Llave de las Américas”, Cuba recibió mucha de la influencia musical proveniente del Viejo Continente, y hoy es reconocida internacionalmente por sus grandes aportes a la música. De entrada, géneros como el bolero y el son, que suelen ser agrupados en el gran conjunto de ritmos afrocaribeños, gozan de una importante popularidad alrededor del globo, y obras como Buena Vista Social Club son un reconocimiento a los aportes hechos desde la mayor de las Antillas. Pero entonces ¿qué se puede decir de un género como el Heavy Metal en Cuba? ¿Qué posibilidades hay de que éste haya surgido en un país con una fuerte tradición cultural sumada a las restricciones del régimen impuesto en 1959? Como se verá a continuación, Cuba también destaca dentro de los géneros extremos de la música, y todo desde su propia idiosincrasia.

Baste recordar, luego de la Revolución se propuso la creación de un ‘Hombre Nuevo’ que llevaría a cabo los ideales de este cambio político, y el aspecto cultural fue resaltado entre los más importantes a tener en cuenta en esta creación. Por tal motivo, la música Rock que entró en auge en la década de 1960 fue considerada como “americanizadora” y contraria a los ideales de la Revolución, lo que en consecuencia llevó a que grupos musicales como los Beatles fueran vetados por el gobierno castrista. Bajo esta línea, fue que el hijo más estridente del Rock, el Heavy Metal, hizo su entrada en Cuba durante la década de 1980, y por supuesto, sus detractores no solo acusaron a estos sonidos de contrarrevolucionarios, sino de ser contrarios a la tradición cultural cubana, recordando el parroquialismo propio que también se presenta en otros países hispánicos.

No obstante, los metaleros cubanos, o ‘frikis’ como se autodenominan ellos mismos, encontraron refugio en una de las casas culturales creadas por la Revolución, que fueron creadas con el propósito de fomentar la cultura del ‘Hombre Nuevo’. En la Casa Cultural Roberto Branly en La Habana una de sus coordinadoras culturales, María Gattorno, permitió a las bandas emergentes de este género hacer sus ensayos en el patio de dicha casa, y con el tiempo lo que pasó a llamarse popularmente El Patio de María se convirtió en el refugio del Heavy Metal cubano donde se organizaban conciertos todos los sábados, los cuales en su mejor momento no daban abasto a la nutrida asistencia. Aun así, esto le valió a Gattorno varias críticas de sus vecinos, y como en otras escenas, tener que explicarle a la policía que el pogo o mosh no era una pelea campal sino el baile propio del género, y hacer frente a las usuales acusaciones de consumo de drogas.

Eventualmente, El Patio de María fue clausurado en 2003 cuando Gattorno fue ascendida a otro cargo, algo que algunos de sus seguidores consideraron en su momento una movida sospechosa, aunque ella misma asegura que este cierre fue algo positivo para el Metal cubano. La razón de esto fue la creación de la Agencia Cubana de Rock en 2007 (cuya dirección ha contado con Gattorno) que se ha encargado de promover el Rock y el Metal en la isla caribeña con la creación del auditorio Maxim Rock, la promoción de conciertos subvencionados por el Estado, y la profesionalización de bandas, ya que antes de esta iniciativa ningún músico de estos géneros podía dedicarse exclusivamente a la música y a refinar sus habilidades. Ahora bien, el clivaje resultante es el de bandas cubanas de Metal patrocinadas por el régimen y aquellas que están al margen de este apoyo, el cual no es tan inmediato y es tremendamente burocratizado, y todavía persiste el reto para el Metal cubano de lograr impacto más allá de sus fronteras.

De todos modos, es interesante notar que Cuba es el país caribeño con el mayor número de bandas de Heavy Metal y sus varios subgéneros, desde los más tradicionales hasta los más extremos. Tan solo echando un vistazo a la página Metal Archives, la enciclopedia en línea del Metal, Cuba registra 79 bandas que van desde el Heavy Metal tradicional, pasando por otros subgéneros como Thrash, Death, Black, Doom, Gothic, Grindcore y por supuesto, Groove; además, estás bandas no solo provienen de La Habana, sino que cubren toda la geografía cubana proviniendo de ciudades como Cienfuegos, Santa Clara, Matanzas, Holguín, entre otras. Sin embargo, el registro en la mencionada página no siempre es tan sencillo, y agregado a esto, el acceso al internet en Cuba sigue siendo bastante limitado, lo que da a pensar si estas bandas registradas son aquellas patrocinadas por el Estado, y cuántas más bandas Metal habrá en suelo cubano.

De destacar, es la banda Tendencia que mezcla Groove Metal con sonidos afrocaribeños, y al mejor estilo metalero ha dado por crear su propio subgénero al definir su estilo como Etno Metal, esta banda ha sido la banda de Metal más galardonada dentro de Cuba, y ha realizado varias giras en el exterior. También se encuentra Zeus, banda que lleva más de 30 años en su devoción por el Metal, específicamente el Thrash y el Groove, cosa que también les ha valido varios reconocimientos dentro de su país, al cantar sobre los temas cotidianos que aquejan al cubano de a pie. Igualmente, es interesante el caso de la banda de Deathgrind Combat Noise, que ha logrado cierto reconocimiento internacional en los círculos dedicados a los géneros más extremos, siendo incluso invitados al Obscene Extreme en República Checa y una posterior gira europea, a la cual no pudieron asistir por no conseguir los permisos de salida del país dada la lentitud burocrática.

Con todo esto, es interesante notar cómo una música contracultural como lo es el Heavy Metal y sus diversos subgéneros pasó de ser algo claramente contrario a las ideas revolucionarias del régimen, a ser algo patrocinado por el mismo régimen. Curiosamente, son las mismas características propias de este régimen las que han impedido que las bandas cubanas se proyecten como una escena de reconocimiento por lo menos a nivel regional, debido a la dificultad de salida que tienen los ciudadanos cubanos, el bajo acceso a las tecnologías de la comunicación, y que a pesar del apoyo estatal, muchos estudios de grabación sigan prefiriendo grabar cosas ligadas a los sonidos afrocaribeños, y los conciertos de este género solo puedan ser aquellos aprobados por Maxim Rock. Hoy en día, con los cambios que se han presenciado en Cuba, quizás estemos ad portas de descubrir una escena variada, respaldada por una fuerte tradición musical.

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