FORO CUBANO Vol 4, No. 30 – TEMA: SOCIALISMO LATINOAMERICANO. REVISIÓN CRÍTICA–

Cuba sin enfoque de género: reflexiones desde el feminismo marxista

Por: Valentina Bohórquez Polo

Marzo 2021

Vistas

La incapacidad institucional en Cuba ha impedido que se afronte la violencia contra la mujer mediante la implementación de políticas públicas con enfoque de género, además, se evidencia una poca cercanía del régimen con las luchas feministas

Actualmente vivimos en un mundo en el cual la problemática de la violencia contra la mujer ha dejado entrever la incapacidad de las instituciones para aplicar políticas públicas con enfoque de género, y encontrar una salida a esta problemática que ataca a miles de mujeres día a día. Este mismo fenómeno ha convocado un debate público donde se han encontrado en el dialogo diversos movimientos feministas a lo largo y ancho de América Latina, no obstante, la sombra que aqueja a Cuba frente a la violencia de género se encuentra tanto en un fenómeno patriarcal, como en un Estado que ha dejado de lado el enfoque de género que debe pregonar un Estado construido en la base del socialismo.

Desde el feminismo marxista conocemos que la mujer es la proletaria del proletariado, ya que, dentro del funcionamiento natural del capitalismo, la mujer se encuentra en el escalón más bajo, el cual logra per se crear una diferenciación de las condiciones del trabajo, no valorar la fuerza productiva de la mujer y encasillarla dentro de la mercantilización de sus cuerpos. Lo anterior, nos arroja dinámicas de explotación que recaen en las relaciones interpersonales y construcciones culturales que aportan a una violencia patriarcal de dominio sobre la mujer, la cual recibe violencias de tipo físico, psicológico, sexual, cultural, simbólica, patrimonial, entre otras. De esta manera, aunque se conoce que el sistema patriarcal tiene orígenes pre capitalistas, el capitalismo usa la subordinación de la mujer para sus propios fines, y la acomoda para sumar mucho más a su cadena de explotación (Arruzza, 2010). Partiendo de lo anterior, y entendiendo la relación estrecha entre el sistema patriarcal y el sistema capitalista, Fraser (1997) señala la necesidad de encontrar un enfoque transformador dentro de un Estado, el cual tenga como objetivo generar una profunda transformación de las injusticias, la injusticia de la división de clases y la injusticia de las construcciones culturales que crean una división entre grupos. Asimismo, a partir del feminismo marxista también se reconoce que la calidad de un Estado socialista es aquel que reconoce las diferentes formas de vida que ayudará a las mujeres a salir de esos roles de género previamente asignados socialmente (Kollontai, 1976).

Ahora bien, dentro del triunfo de la revolución en 1959, a pesar de su carácter sin definir político-ideológico, la falta de un enfoque de género, o en su efecto, de teoría feminista marxista, se hace evidente. Para aquel entonces el feminismo se veía como una lucha burguesa, ya que la revolución iba a brindar todo a la mujer. A lo anterior se le atribuye, mayor representación de la mujer dentro del poder, apertura a derechos de salud, y la creación de organizaciones que agrupan las mujeres, entre ellas la reconocida Federación de Mujeres Cubanas (Bellucci & Theumer, 2019). No obstante, es menester señalar que estas medidas en el paso de los años no solo se quedaron cortas, sino que se convirtieron en un gran obstáculo para las luchas contra la violencia de género.

En primer lugar, luego del establecimiento del gobierno de la Revolución que pretendía traer un cambio para la vida de la mujer, uno de los fenómenos que se presentó fue las jineteras en Cuba, las cuales eran mujeres que principalmente dentro de la crisis del periodo especial, estaban dentro del turismo sexual; aportando a la mercantilización de los cuerpos de la mujer. Sin embargo, aunque la prostitución dentro de Cuba es ilegal, el combate de la prostitución era tan mínima que incluso Fidel Castro en sus discursos expresaba que las prostitutas cubanas eran las más sanas y bellas (Rosero, 2019). La incoherencia de este ejemplo, se encuentra en un Estado, e incluso un líder, que no trabaja en pro de erradicar la explotación de la mujer desde el trabajo, dejando así la mercantilización de sus cuerpos como una medida para suplir las necesidades que no abarca el Estado.

En segundo lugar, la creación de la Federación de Mujeres Cubanas desde el año 1960, en su carácter centralizado e institucionalizado, copta las expresiones de mujeres diversas y de movimientos en su propio accionar. A lo largo de los años de su existencia, se ha mostrado como una organización que solo acepta mujeres bajo algunos pilares, sobre todo ideológicos, que excluye las acciones de movimientos feministas, y que no apoya las luchas contra la violencia de género.

Por consiguiente, se puede denotar que la Federación de Mujeres Cubanas va en contra del carácter transformador dentro del actuar del feminismo marxista, ya que no cuenta con la capacidad de llegar a las mujeres en pro de transformar desde sus esferas privadas, hasta sus esferas públicas, y a su vez, institucionaliza todo intento de un dialogo de activismo sobre la mujer, discriminando y criminalizando a las mujeres que desarrollan su activismo desde otros espacios. Añadido a lo anterior, hay que reconocer que, si bien la Federación de Mujeres Cubanas nació con la Revolución Cubana como un espacio de representación de la mujer, esta surgió sin un enfoque de género claro y sin bases teóricas que le apuntaran a un cambio real del sistema patriarcal, construyendo una organización que no reconoce los problemas de género a fondo, y la necesidad de una intersección entre el feminismo y el marxismo.

En tercer lugar, Cuba se desempeña como un Estado que oculta la realidad de la violencia de género. Para los primeros meses del año 2021, se registraban más de 10 feminicidios dentro de Cuba, sin embargo, estos no son reconocidos como tal puesto que dentro de la isla no existe una tipificación de feminicidios. El anterior vacío jurídico no solo nos conduce a una falta normativa, sino a una inexistencia de políticas públicas que reconozcan la violencia de género como una problemática, y que trabajen para la prevención y erradicación de estas. En este orden de ideas, Cuba no reconoce en la realidad la importancia de la lucha contra todas las formas de violencia, sino, que lo usa en su narrativa oficial arbitrariamente sin pruebas reales.

A partir de lo anteriormente señalado, se puede comprender el rompimiento de narrativas, puesto que, el Estado cubano en su narrativa socialista y lucha por una erradicación de la injusticia de clases, no reconoce que una de las dinámicas que el capitalismo usa para su ejercicio, es el sistema patriarcal y la explotación de la mujer para su beneficio. La raíz del problema se puede atribuir a la llegada de una Revolución sin fundamentos ideológicos que pusiera base en una interseccionalidad de la lucha contra el patriarcado y contra el capital, llevando así a la construcción de un Estado que no reconoce las violencias de género como una problemática actual, no produce políticas públicas con enfoque de género para la erradicación de todas las formas de violencia y criminaliza a aquellas mujeres que ejercen un activismo frente a esta problemática. Por lo tanto, la revolución no se ha revolucionado, y en definitiva no se ha encontrado con las luchas feministas, ni con una teorización del feminismo marxista (el cual, coherentemente debería estar cercano), sino que le sigue temiendo a las organizaciones que se levantan a luchar por estas causas. Así, la mujer es la proletaria del proletariado, incluso en un país que pretende que el proletariado llegue al poder.

Referencias

Arruzza, C. (2010). Las sin parte. Matrimonios y divorcios entre feminismo y marxismo (gertdelpozo). Eduplibre.

Bellucci, M., & Theumer, E. (2019). Desde la Cuba revolucionaria: Feminismo y marxismo en la obra de Isabel Larguía y John Dumoulin. CLACSO.

Fraser, N. (1997). Justice Interruptus: Critical Reflections on the «Postsocialist» Condition. Routledge.

Kollontai, A. (1976). La mujer en el desarrollo social. Guadarrama.

Rosero, S. (2019). De jineteros y jineteras. Programa Cuba. Recuperado de: https://www.programacuba.com/de-jineteros-y-jineteras