Venezuela: golpe militar y democratización. Apuntes para el debate

Por: Steven Levitsky

Julio 2019

Vistas

No entiendo a los que insisten que un golpe militar no puede facilitar la democratizacion en Venezuela. Hay varias investigaciones que demuestran que los golpes tienen efectos variados (Marinov y Goemens, 2014). Durante la Guerra Fría, casi todos los golpes terminaron en el autoritarismo; los casos de Argentina, Brasil, Chile, y Uruguay en los sesenta y setenta son, en ese sentido, paradigmáticos. Pero en la época posguerra Fría, más de dos tercios de los golpes terminaron en elecciones competitivas dentro de 5 años (Marinov y Goemens, 2014). El golpe que tumbó a la dictadura de Stroessner en 1989 es un ejemplo.

Cuando pensamos en los efectos (autocratizantes o democratizadores) de los golpes, la clave radica en la naturaleza del régimen preexistente. Si este fue mínimamente democrático -como en México en 1911, España en 1936, Perú y Venezuela en 1948, Guatemala en 1954, República Dominica en 1963, Brasil en 1964, Argentina en 1966, Chile en 1973, Haití en 1991 y Honduras en 2009 - un golpe militar siempre y necesariamente será antidemocrático. Pero si el régimen anterior es plenamente autoritario -como en Venezuela en 1945 y 1957-58, Portugal en 1974, Ghana en 1979, Filipinas en 1986, Paraguay en 1989, Egipto en 2011 o Zimbabwe en 2017 - el golpe, al tumbar al régimen, crea la posibilidad de una democratización.

En muchos casos (Zimbabwe en 2017) eso no occure, o sucede de forma incompleta y reversible (Egipto en 2011). Pero en algunos casos, como en Venezuela en 1945 y 1958, Portugal en 1974, Filipinas en 1986 y, parcial y lentamente, en Paraguay en 1989, la intervención militar facilitó a la democratización.

En 2019, Venezuela es una dictadura mucho más parecida al Paraguay de Stroessner o Filipinas bajo Ferdinando Marcos, que a regímenes democráticos como Chile bajo Allende o Guatemala bajo Arbenz. Ha pasado de una democracia, transitando por un autoritarismo competitivo, hasta encaminarse en los últimos tres años a un autoritarismo cerrado.  Según V-DEM, el nivel de democracia en Venezuela ha caído casi al nivel de Cuba (ver gráfico).

Como señala el reciente Informe de Bachelet, tan solo las muertes de mano de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) ascendieron a 5.287 personas en 2018, más otras 1.569 para mediados de mayo. Semejante cantidad de víctimas superan los 3.227 asesinados por el régimen de Pinochet de 1973 a 1989, según los informes de la  Comisión de Verdad y Reconciliación, la Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación y la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura.

De hecho, fuera del régimen cubano, el venezolano es hoy el más autoritario que hemos padecido en América Latina en casi tres décadas, tras el fin de la dictadura de Stroessner. Es dificil imaginar que un golpe que derribase a Maduro y su grupo gobernante llevaría a Venezuela a un regimen más autoritario que el actual. Lo más probable sería un régimen menos autoritario y, tal vez, democrático.

Repitámoslo de nuevo: un golpe contra un gobierno democrático siempre es antidemocrático. Así sucedió en Chile en 1973. Pero un golpe contra una dictadura tiene efectos inciertos y diversos: podría terminar en otra dictadura (como los casos recientes de Egipto y Zimbabwe) o en una democracia (lo que sucedió en la Venezuela pos-1958 y en el Portugal de la Revolución de los Claveles). Entonces, para poder argumentar que un golpe hoy en Venezuela sería, per se, antidemocrático, tendríamos que argumentar que el régimen imperante en la Venezuela actual es mínimamente democrático. Y todos sabemos que no lo es.

Referencias

Marinov, Nikolay y Goemans, Hein. (2013). “Coups and democracy”. British Journal of Political Science. Disponible en: http://pscourses.ucsd.edu/ps200b/Marinov%20Goemans%20Coups%20and%20Democracy.pdf

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