Una isla, dos miradas

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El 6 de junio de 2019, el profesor Sergio Ángel se reunió con Claudia Lago Moreno, internacionalista de la Universidad del Rosario y actual Directora del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Ambos discutieron sobre las experiencias de Claudia antes de salir de 

Cuba y de su percepción de la situación en la isla a partir de su trabajo en Colombia. A continuación, presentamos los apartes más relevantes de la entrevista.

​S.A.: Claudia, lo primero que me gustaría preguntarte es: ¿por qué decidiste salir y cómo saliste de Cuba?

C.L.: Yo salí de Cuba siendo una niña. Salí con mis padres que venían a trabajar a Colombia y por eso fue que llegamos acá, además, mi bisabuelo era colombiano. Yo me quedé aquí estudiando y trabajando.

S.A.: ¿Cómo te recibieron en Colombia? ¿Cuál es esa imagen que tú tienes de los colombianos para recibir extranjeros y especialmente cubanos?

C.L.: En Colombia quieren mucho a los cubanos, es un país que es buen receptor de extranjeros, uno se siente bienvenido, se siente como en su casa. Yo realmente me siento colombiana también.

S.A.: Tú viviste el período especial, ¿cómo fue eso?

C.L.: Yo viví el período especial, fue una época difícil, Cuba estaba acostumbrada a tener una cantidad de elementos que suplía la antigua Unión Soviética y cuando eso se derrumbó con la caída del muro de Berlín, fue muy difícil acceder a estos bienes pues nuestras fronteras son marítimas y teníamos el bloqueo de Estados Unidos. Ya sin la Unión Soviética la situación económica se volvió terrible, una isla en la mitad del Caribe a la que no le llegaba absolutamente nada. Me acuerdo que había una tienda muy bonita en Cuba y en algún momento mi abuela me llevó con mi prima y nos dijo: “compren lo que quieran”. En el último piso era la juguetería, una juguetería muy bonita, entonces yo le dije que no quería nada, tú sabes que los niños a veces somos como “hoy no quiero”. Pasó un tiempo y yo le dije a mi abuela que quería que volviéramos y que me comprara algo, fue así como regresamos, creo que habían pasado unos meses desde la última vez, ya la tienda no tenía alfombra, las escaleras eléctricas no funcionaban y en el último piso, que era la juguetería hermosa, ya nada más quedaban globos de cumpleaños. Así fue que yo me di cuenta y entendí, con 8 o 9 años lo que significaba cuando los adultos hablaban de ¨periodo especial ¨, que era finalmente una escases tremenda, casi no había nada, faltaba la luz varias horas al día, bienes materiales muy limitados y todo el país estaba sumido en una situación muy complicada.

S.A.: Para ti, ¿Quién tiene la culpa de ese período especial?

C.L.: Nunca me había puesto a pensar en eso, en culpas. Igual esto es finalmente un principio de los negocios, no echarlo todo en una sola bolsa. El gran aliado de Cuba era la Unión Soviética y realmente era impensable que se derrumbara como estructura política y económica. Era un excelente aliado para Cuba y cuando esto pasó, el país quedó desprovisto incluso de la maquinaria, toda la maquinaria cubana en algún momento pasó de ser norteamericana a ser sovieticas; las fábricas dejaron de funcionar, ya no teníamos petróleo, ya no teníamos bienes de consumo masivo. Entonces, la culpa no sé, no me atrevería hablar de culpa, pensaría que tenerlo todo enfocado en un solo aliado o en un solo socio estratégico pueda ser la razón para que se Cuba tuviera que afrontar una situación complicada como fue el periodo especial.

S.A.: ¿Cómo definirías tu postura política frente al régimen?, ¿pro-régimen o anti-régimen?

C.L.: No siento que yo me encasillé en alguna de estas dos opciones, yo tuve la posibilidad de vivir la mitad de mi vida fuera de Cuba y la otra mitad dentro de Cuba, allá viví mi infancia, que fue maravillosa. Aun estando en esa situación de período especial yo me siento procubana en el sentido de que mi país, mi nacionalidad, son importantes para mí. Valoro y rescato algunos elementos relacionados con la política pública, y con ciertos índices de desarrollo humano, incluso en los períodos de crisis.

 

Esta crisis ya está superada, estoy hablando de elementos que para mí son fundamentales como lo son la educación y la salud, que incluso en los momentos más difíciles del país eso se ha mantenido como una máxima del gobierno cubano: el tema de la niñez, el tema de la mujer, la educación, la salud, eso lo resalto y lo apoyo. Yo he tenido la posibilidad de vivir en otros países por temas de estudio, distintos a Colombia, y cuando uno está fuera de su tierra uno comienza a comparar, eso es inevitable. Siento que un país que trabaje y defienda todo lo relacionado con los índices de desarrollo humano que anteriormente te mencione, es admirable, y más aun con la situación geopolítica de Cuba.

 

Considero que hay otros elementos en los cuales Cuba puede abrirse un poco, por ejemplo, en el tema de comercio, libre empresa, libertad de expresión. Yo creo que la crítica al final es buena, porque cuando hay una crítica pueden pasar dos cosas: la primera es que se mejoren ciertos aspectos que quizá no estén funcionando bien y, una segunda opción es que la crítica ayude a refrendar una posición porque nos da la opción de réplica sobre ella misma.

 

Entonces, esa sería mi posición, no estoy en contra del gobierno ni tampoco estoy a favor de la oposición, estoy a favor de ciertos aspectos positivos como la educación, la salud, la niñez y la mujer, que tener por supuesto aspectos a mejorar como todo, pero que, considero que son un ejemplo, sobre todo para países latinoamericanos que tienen mayores riquezas que Cuba y, aun así, estos temas no son preocupaciones del Estado, en ese orden de ideas, Cuba es un ejemplo para el mundo. Otro punto es que situaciones de violencia de género, racismo, niños pidiendo limosna, maltratados, violados o sin acceso a la educación, son situaciones que en Cuba no pasan, y tenga la posición que sea no se puede decir que esto sucede en Cuba.

S.A.: Se afirma que el aborto es usado como política de Estado en Cuba para favorecer la disminución de los índices de mortalidad materno-infantil. ¿Qué opinas de esto?

C.L.: En Cuba es legal el aborto por el empoderamiento que tiene la mujer, Cuba considera que una mujer tiene la decisión de si trae al mundo a un hijo o no, en Cuba un aborto no se hace a los 6 meses, es decir, hay unos tiempos para realizarse este tipo de procedimientos y es perfectamente legal. El tema de los índices de 0% de mortalidad materno-infantil son de bebés nacidos, son dos aspectos completamente diferentes, que no se mueran madres embarazadas y que no se mueran niños al nacer eso tiene que ver con una política preventiva de proteger a esta madre, esto es totalmente diferente a que en Cuba el aborto sea legal y reconocido abiertamente.

Una mujer tiene el tiempo para interrumpir su embarazo si así lo desea y no se pone en riesgo a la madre. Entonces, a mi modo de ver, son dos temas totalmente diferentes, el tema de la mortalidad materno-infantil en Cuba, está demostrado por organizaciones internacionales de salud, y es prácticamente en cero, que es algo diferente al tema del aborto que en Cuba sí es legal.

Es peor en países que no reconocen el aborto y que no tienen una estadística sobre esto, la cantidad de mujeres que mueren practicándose un aborto o la cantidad de mujeres que quedan estériles al practicarse un aborto. Yo lo digo públicamente, estoy en contra del aborto, pero aun así apoyo a las mujeres que deciden interrumpir su embarazo en el término establecido que lo hagan, pero ojalá con las precauciones médicas para esto, así como también las que deciden ser madres deben tener los cuidados médicos necesarios durante y después del embarazo.

Hay otros países que tienen una doble moral, que están en contra del aborto pero hay una cantidad de clínicas que se percibe claramente que se dedican a esto, sin las condiciones adecuadas, sin una estadística que después sirva para formular políticas públicas en torno a este tema, eso sí me parece delicado, y es esta doble moral lo que lleva a mujeres en muchos lugares del mundo a arriesgar su vida y en algunos casos morir por hemorragias, sin hablar de la cantidad de mujeres que se someten a este procedimiento en un estaba avanzado de embarazo, lo cual no tiene, a mi modo de ver ninguna justificación. En cambio, el 0% de mortalidad materno-infantil son mujeres que llevan a cabo su embarazo y lo culminan, porque así lo desean y ese bebe tiene las condiciones necesarias para su cuidado.

S.A.: ¿Cómo ves el tema de igualdad de género y la representación de la comunidad LGBTI al interior de la isla?

C.L.: El rol de la mujer cubana va mucho más allá del gobierno, en el tema de empleo, en el tema de tener voz en la sociedad, en el tema de violencia hacia la mujer, en el tema de sueldos distintos por ser mujer, a la mujer cubana se le dan muchas prebendas cuando es madre. La mujer cubana es una mujer que no ha vivido la violencia de género, está a la par del hombre, nunca he oído a la primera mujer cubana que se sienta discriminada, que se sienta violentada o abusada por un hombre y que no tenga protección, la mujer cubana y su poder en la sociedad va mucho más allá del partido o de un grupo asociativo.

En el tema de la comunidad LGBTI Cuba ha dado un avance grandísimo, no se ve ningún tipo de discriminación hacia ellos, el país en algún momento fue una comunidad muy conservadora y creo que hoy en día es una sociedad muy abierta en estos temas sociales.

S.A.: Se afirma que Cuba está lejos de ser un país socialista y por el contrario es un capitalismo de Estado en donde existe una élite política privilegiada. ¿Ves este tipo de sistema como uno justo? ¿Crees que dicha organización estatal al principio de un Estado socialista?

C.L.: Primero, Cuba sí es un país socialista si entendemos como país socialista el darle oportunidades a la sociedad por igual en cuanto a unos elementos que son determinantes para el desarrollo del ser humano: salud, educación, seguridad. En cuanto al tema de la centralización de la economía resulta que si se abre definitivamente a una economía de libre mercado se dejaría de ser un país socialista porque esto traería unas repercusiones en un crecimiento de algunas clases sociales creando una estratificación de la sociedad.

 

Ya no habría igualdad, o esa paridad que ha habido hasta ahora, quizás una excelente alternativa para Cuba podría ser, seguir un modelo como el de China que para los aspectos relacionados con el comercio y los negocios tiene cierta apertura para generar ingresos y mayor crecimiento en el país, pero en el tema de desarrollo humano y de políticas sociales sí sigue siendo un país socialista buscando darles a todas las personas un estado de bienestar a pesar de todas las carencias que esto pueda generar.

Creo que todos los piases del mundo tiene finalmente una Elite política privilegiada, con el siempre hecho de estar cerca al gobierno ya otorga muchos privilegios, eso es innegable en Cuba y en el mundo entero.

S.A.: ¿Fue Cuba racista durante la Revolución? ¿Crees que en Cuba exista racismo?

C.L.: Realmente no veo ninguna diferenciación en el trato a personas de diferente raza o sexo en Cuba, y no tengo conocimiento sobre documentación que diga lo contrario. No considero que la revolución cubana haya sido racista, creo que en general cualquier familia, cualquier grupo social, no ve una diferencia entre negros y blancos.

 

En la sociedad cubana no se percibe esa diferenciación ni en los colegios ni en los trabajos, o por lo menos yo nunca lo he percibido así. Quizá exista alguien racista, tampoco puedo ser totalitarista en mis apreciaciones, pero no considero que Cuba sea un país racista, más bien todo lo contrario.

S.A.: ¿Es Cuba un régimen totalitario?

C.L.: En cuanto a si Cuba es totalitarista o no, es un país que tiene un solo partido político y esto hace que exista una unidad de visión y criterio del manejo del país, entonces esto hace que exista una homogeneización hacia una opinión distinta. Esto se ha ido mermando un poco y existen voces opositoras que se manifiestan, pero no es algo generalizado, yo creo que Cuba perfectamente podría abrirse a esto y que la crítica está perfectamente bien, entonces se han ido abriendo poco a poco pero todavía nos hace falta un camino por recorrer en ese sentido.

S.A.: ¿Qué esperas que pase con Cuba y el régimen en el poder en un futuro cercano?

C.L.: Yo creo que más allá de un régimen, Cuba debe mantener esos valores que la han mantenido durante esas crisis más terribles como lo fue el periodo especial, esos valores que lograron mantener y proteger a la sociedad cubana. Creo que hay otros aspectos que podríamos cambiar de cara a que el mundo ha cambiado, un mundo más globalizado, interconectado, es un mundo abierto y creo que Cuba se puede insertar en esto. Cuba puede ser un país totalmente conectado a internet y eso podría potencializar más al país.

 

Creo que nos podemos abrir más en los negocios, a buscar una mayor apertura, y que más allá de seguir una línea o un gobierno, Cuba debe mantener sus valores, mientras se salvaguarden esos valores como la educación, la igualdad, el empoderamiento de la mujer y demás, podemos tener otros socios estratégicos distintos, pero esos valores son los que los cubanos queremos mantener porque eso es lo que nos une y nos hace cubanos.

En entrevista con Mabel Cuesta (MC), doctora en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de la ciudad de Nueva York (CUNY) y profesora de Literatura Hispanocaribeña de la Universidad de Houston, Sergio Ángel (SA) se reunió con ella para hablar sobre los derechos y libertades en Cuba, y demás detalles del 

régimen cubano. A continuación presentamos los apartes más relevantes de la entrevista.

S.A: Lo primero con lo que quisiera que comenzáramos Mabel, es que nos contaras ¿Cómo saliste de Cuba, en qué año lo hiciste y qué motivaciones te llevaron a tomar esa decisión?

M.C: Salí de Cuba en el 2006. Yo era profesora de la Universidad de Matanzas y por mucho tiempo pensé y quise creer que mis razones habían sido estrictamente personales; pero tiempo después tuve terminar asumiendo que no había sido así. Yo tenía 29 años al momento de salir de Cuba, como te comenté, ya era profesora de la Universidad y me habían invitado al extranjero varias veces. Además, había conseguido algunas becas para ir a estudiar a España en dos ocasiones distintas para seguirme formando y también había asistido a varios congresos en Honduras, República Dominicana y México. Sin embargo, cada vez que yo tenía uno de esos viajes profesionales, el Partido Comunista tenía que autorizarlos. En algún momento se me sugirió que al yo viajar con tanta regularidad debía hacerme miembro del Partido Comunista, pero yo no tenía el menor interés en formar las filas de este partido porque yo nací en 1976 y para cuando era una adolescente en 1991, fue cuando llegó el derrumbe del campo socialista, sustentando por la ideología comunista y con él, las grandes decepciones que sufrió mi generación.

S.A: Tú alcanzaste a vivir el Período Especial en Cuba. ¿Cómo lo describirías?

M.C: Lo viví personalmente y me resulta inquietante el comprobar como hay muchos pensadores e intelectuales que le ponen fecha exacta al final del Período Especial; yo nunca haría eso porque no ha terminado aún. Lo que mejor puede describir mi relación con el Período Especial son las experiencias que tuve como estudiante de preuniversitario, lo que llaman en México "la prepa", no sé cómo lo llamarán en Colombia pero son los tres años antes de la universidad. Como una estudiante interna en las escuelas vocacionales de Ciencias Exactas y después de la Universidad de La Habana. En dichas instituciones, no tenía luz eléctrica la mayoría del tiempo y además, no había agua, casi nunca hubo agua corriente en los ocho años que pasé entre las dos residencias estudiantiles. Pero la peor de todas las carencias fue que no tuviéramos comida, era todo subvencionado por el Estado y lo único que ese estado proveía era una bandeja en donde servían arroz del que salían, sin hacer exageraciones, gusanos y algo así como una sopa de agua negra que no sabíamos lo que tenía. Pasamos hambre, mucha hambre.

A la misma vez convivíamos con cosas terribles como la prostitución que era algo totalmente nuevo para los cubanos nacidos y formados después de la revolución, habíamos dejado de lidiar con ese azote y de pronto estaba allí, incluso en la universidad. Y es que muchas de mis compañeras y compañeros en la residencia estudiantil tenían condiciones de vida muy precarias, quizá más precarias que quienes vivían en La Habana o quienes tenían cierto acceso y conexión con el extranjero. Yo recuerdo compañeras que venían de provincias localizadas a mayor distancia de La Habana; las provincias del centro y del oriente del país, que terminaron prostituyéndose porque no podían ir a sus casas nunca, porque sus padres no podían mandarles dinero o comida y porque estaban absolutamente desesperadas.

S.A: ¿Tú crees que en Cuba hay un capitalismo de Estado?

M.C: Absolutamente de acuerdo. Existen claras evidencias, hay pruebas cada vez más sostenidas y comprobables de que la casta militar cubana está en absoluto control de la industria del turismo. Sin embargo, a los ciudadanos de a pie, solo les han sido permitidos pequeños beneficios como los de fundar negocios de muy bajo alcance, pequeñas empresas, restaurantes, casas de venta, peluquerías, cosas así, pero con unos impuestos altísimos y con muy pocas posibilidades de desarrollo porque además no hay infraestructura que los abastezca.

S.A: ¿Existe igualdad entre hombres y mujeres?

M.C: Hay igualdad salarial entre hombres y mujeres, es un hecho. Lo único es que tanto hombres como mujeres contratados por el Estado reciben un salario absolutamente ridículo frente a los precios de la canasta básica. Los salarios son equitativos pero la desigualdad de las personas que trabajan para el Estado frente a quienes tienen empresas privadas (especialmente apadrinadas por sujetos cercanos a la cúpula de poder) es absolutamente alucinante. En todo caso, da lo mismo que hombres y mujeres ganen igual cuando la pregunta esencial es, ¿cuánto ganan de cara a cuánto necesitan para sobrevivir? Ese es el problema.

Hay una voluntad política muy clara en el tema, la creación de la FMC en 1960 fue la más obvia de esas voluntades equitativas; sin embargo, las luchas por la igualdad de la mujer que la Revolución ha tratado de adjudicarse vienen de la República, del período entre 1902 y 1959. Durante esos años hubo grandes organizaciones, clubes y congresos de mujeres que siempre, como en el resto de América Latina, Europa y Estados Unidos, eran movimientos muy blancos y burgueses que emergían entre las intelectuales. Existía toda una tradición feminista cubana que cuando se funda la FMC, con la venia del gobierno revolucionario, proveyeron un caldo de cultivo, una tradición y una trayectoria feminista de la que la FMC se favoreció.

También, a las mujeres durante la revolución se les intenta apoyar; pero a la misma vez se les olvida, porque, por ejemplo, si tú pones en Google "logo FMC" lo primero que ves es una guerrillera con un fusil y con un bebé. Por una parte se estimularon todas esas políticas de igualdad, de incorporación de la mujer a la sociedad y de eliminación del machismo; pero por otra lo que sucedió es que se le reasignaron a la mujer otras funciones. La más importante de todas: la de defensora de la patria; mientras se les mantiene el status quo de amas de casa, madres y esposas. En lo intelectual sí se les dió la oportunidad de ir a la universidad y de participar en la vida pública de la sociedad cubana; pero a la misma vez se les demandó  que siguieran ocupando su rol tradicional de “mujer de la casa”.

S.A: ¿Uno podría afirmar que el régimen cubano es racista o persigue y tiene una política extraña contra la comunidad LGBTI?

M.C: Sí, ambas cosas. Lo del racismo, fíjate, siempre he intentado entenderlo en un marco mayor y desde ese lugar intentar explicar esta mentalidad racista como algo que, además de cultural y estructural, si se trata de las políticas de la revolución, es una suerte de torpeza. Como la meta principial después de 1959 fue la de borrar las diferencia de clases, una vez que aquella se borrara, creían los hombres al mando que el racismo desaparecía. Pero no fue así. En Cuba, tanto los dirigentes como una buena parte de la ciudadanía, no entienden el racismo en su dimensión exacta de tara de la colonialidad a la que de tantos modos seguimos expuestos. Así que más allá de una mala práctica de las políticas post-59 per se considero una torpeza no haber enfrentado al racismo para combatirlo desde esa dimensión doble de elemento cultural heredado e ignorado.

Por otra parte, en un libro que estoy desarrollando, trato de demostrar que el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) viene a ser una réplica de la FMC en el sentido de que solo acepta cierto tipo de ciudadanía. Así como la FMC solo acepta en su imaginario a la guerrillera, madre y obrera, el CENESEX solo acepta cierto modelo de ciudadanía LGBTQ; que es básicamente la constituida por quienes se acercan al centro y pactan con el régimen. Tampoco nunca ha habido unas disculpas para los homosexuales y religiosos que fueron condenados a los campos de concentración, mejor conocidos como Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP) para fines de la década de los sesentas. Al mismo tiempo, ¿viste lo que acaba de pasar con el matrimonio igualitario?, no fue aprobado el artículo 68 que legitimaría las uniones civiles y matrimonios de parejas del mismo sexo. Lo anterior nos alterta sobre cierta alianza del gobierno con esas comunidades religiosas y fundamentalistas que están haciendo campañas muy fuertes en contra de la equidad de derechos para las minorías. Esas campañas religiosas son completamente inéditas en Cuba porque allí nunca se había podido protestar en la calle y de pronto los religiosos lo están haciendo con la venia del gobierno. No los amonestan, no los encarcelan. Y claro que no quiero que reprendan a los religiosos; pero a los miembros de la comunidad LGBTQ que salieron a marchar de manera independiente el 11 de mayo de este año, sí los amonestaron y encarcelaron.

S.A: ¿Tú crees que hay una acción deliberada por parte del régimen de inducir al aborto como una política estatal para  mejorar sus índices de muertes de niños al nacer?, o, ¿crees que es parte de una sociedad bastante progresista y abierta al aborto y donde no hay ningún tipo de inducción a las mujeres?

M.C: Esa pregunta es bastante compleja porque sí ha habido políticas e incluso mucha propaganda por parte del Ministerio de Salud Pública e incluso de la FMC a favor del sexo seguro, el uso del condón y de evitar embarazos no deseados. Hay como una responsabilidad compartida por parte del Estado y de la sociedad, porque desde siempre los condones han estado disponibles en la farmacia a precios muy accesibles y sin embargo, los índices de aborto han sido altísimos. No tendría cómo comprobar lo que acabo de decir, me tienta decir que sí pero realmente no lo sé, no quiero dar una respuesta desinformada.

S.A: ¿Tú crees que en Cuba hay alteración de cifras?

M.C: La respuesta es sí, si no son convenientes se ocultan y si son positivas se publican. Pasa lo mismo con el alcoholismo, con el suicidio, con una serie de lacras de las que no se habla. No tenemos el número de migrantes ilegales, ni de muertos en el estrecho de la Florida, porque obviamente eso interrumpe la narrativa de la Revolución.

S.A: Se dice que ha habido importantes avances en materia de educación, salud y quizás otros aspectos como el ámbito deportivo, pero a cambio de eso han existido muchas restricciones a libertades y derechos, ¿tú crees que el saldo es positivo o negativo?, y, ¿qué dirías de aquellas personas que dicen que se debería mantener el régimen para mantener esas condiciones?

M.C: Bueno, a esa gente le diría que están viviendo en el pasado, en un periodo que fue relativamente corto, de unos 20 años, en los que ese saldo positivo era constatable. Porque no hay que olvidar que recibíamos grandes ayudas financieras desde el campo socialista, lo cual se traducía con resultados en el deporte, en la educación… pero estamos hablando de un periodo que va desde comienzos de los setenta a principios de los noventa, siendo generosos. La educación en los últimos 20 años ha sido una absoluta vergüenza, las aulas cubanas están llenas de maestros que enseñan en condiciones precarias, faltos de entrenamiento y formación ellos mismos. Ese barco está ya muy hundido, a esa gente que celebra las victorias de la revolución, les diría que están prorrogando la ensoñación de un país que ya no es. Entonces el saldo de estos 60 años es uno muy complicado.

Porque tampoco te puedo decir que es absolutamente negativo; porque en todo proceso de cambios y radicalizaciones siempre emergen resultados positivos, pero en el caso cubano sucedieron en un período de tiempo muy limitado y bajo unas estrategias de control y de subvenciones extranjeras muy específicas, entonces, es un saldo ambiguo. Además, si tú piensas en los millones de exiliados que ha generado ese supuesto saldo positivo durante los mismos 60 años, ahí tienes tu respuesta. Una que se esconde tras el número de exiliados, de gente que huido de su país por persecusión política o porque no tienen para comer. Aquello de migrantes económicos es una falacia más.

S.A: Para ti, ese nuevo periodo especial que muchos dicen que se avecina, ¿es el resultado del bloqueo económico de Estados Unidos?

M.C: No, aunque el bloqueo definitivamente es un horror; es inhumano y es ilegal. Ninguna nación tiene derecho a interferir en la hegemonía otra de la manera en que lo ha hecho Estados Unidos con Cuba. Sin embargo, lo que se está avecinando, sí ha tenido que ver con las malas relaciones económicas con Estados Unidos; pero también con una estatización y control centralizado de la economía que no ha dejado que los ciudadanos tengan cierto poder adquisitivo, ahorren y sigan invirtiendo y desarrollándose de forma independiente.

Hay algunos cubanos que ahora tienen pasaportes de la comunidad económica europea y que pueden viajar a Estados Unidos, a otros países latinoamericanos y a Europa, y que han podido importar una serie de recursos que necesita el país; pero a esa gente les han impuesto una serie de políticas internas demoledoras, les han confiscado la mercancía, los han perseguido y hasta condenado por una figura delictiva que llaman “enriquecimiento ilícito”. Todas esas políticas internas de estatización, centralización y persecución para las pequeñas empresas privadas son parte de lo que está pasando ahora mismo, además de unas deudas externas no pagadas por el Estado que prefiere gastar billones en propaganda política. Por ejemplo, mientras hablamos, no hay carne de pollo que consumier en todo el país. Nunca se han creado suficientes centros de cría como se pudieron haber creado con esos recursos invertidos en propaganada política, o también puede que no se haya pagado a los importadores de pollo. Hay unas deudas gigantescas del Estado cubano con los comerciantes extranjeros. Entonces, hemos comenzado a  admitir la existencia de un doble embargo que ya no se podrá seguir ignorando.

UNIVERSIDAD SERGIO ARBOLEDA

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