Rimas, versos y acordes: La voz de la disidencia musical

Por: Valentina Bohórquez Polo

Mayo 2020

Vistas

El arte en su esencia es inherente a las expresiones humanas, no obstante, resulta un medio para la catarsis de emociones, sentimientos, opiniones y visión del mundo; convergente de voces y de pensamientos que logran ser capaces de trasmitir y transformar en un amplio sentido. Las diferentes expresiones artísticas tienen el gran componente de ser un medio más ameno y optimo, para llegar a la gran expansión de las ideas y el mensaje que lleva inmerso. Desde el teatro, la danza, las artes plásticas, el cine y la música hacen posible que los mensajes plasmados no lleguen en su sentido crudo, sino que ese mensaje toque las fibras profundas receptoras.

Para el caso específico de la música, las tradiciones culturales y la mezcla de diferentes culturas y composiciones con raíces africanas, tropicales, chachachá, bolero y jazz, así como  géneros como el son y el rap. La música como expresión artística se implantó de manera libre y esporádica desde las memorias más remotas de la isla. La música en Cuba no nace con la Revolución, ni se construye luego de 1959. Cuba tiene la gran capacidad de reconocerse como profundamente musical y con una de las culturas artísticas más desarrolladas dentro de la región.

No obstante, es menester reconocer que 1959 permite el nacimiento de una transformación total de las visiones y formas de vida que se llevaba hasta entonces en Cuba; no solo significo un cambio político y un cambio de sistema, sino también, un cambio de las visiones y percepciones que se tenían sobre las libertades. Con la visión de “hombre nuevo” que trajo la Revolución, se empieza a encasillar la visión de hombre trabajador, pero a su vez un hombre que defendiera y apoyara con sus actos la Revolución. Una visión no solo sectaria, patriarcal, sino también capaz de marginar a las voces diferentes a este pensamiento. En consecuencia, es así como inician las grandes persecuciones a quienes no concordaban con las ideas revolucionarias, y se declaraban abiertamente en contra del gobierno de Fidel. Esta persecución logró acrecentarse de tal manera, que, a toda expresión en contra del régimen, se le señalaba, se le reprimía y se le “repudiaba”.

"la música como expresión artística se implantó de manera libre y esporádica desde las memorias más remotas de la isla. La música en Cuba no nace con la Revolución, ni se construye luego de 1959"

El movimiento musical no fue eximido de estas persecuciones, que incluso se extienden hasta el día de hoy. En el caso musical, las melodías se convierten en voces que armoniosamente logran tomar posición frente a lo político y social de la isla. A lo largo de lo que lleva implementada la revolución y post revolución cubana, opositores han convertido su legado musical, en consignas que hacen ver su posición; y aunque muchos de estos, salieron de la isla voluntariamente, a algunos de ellos se les prohibió la entrada posteriormente, y su obra artística fue censurada y prohibida.

Cabe resaltar que Cuba ha establecido diferentes políticas culturales que han permitido que el control de las artes y la cultura nunca haya salido de las manos del gobierno, y solo paulatinamente se haya ido moldeando según la industria (Castro & Angel, 2019). En consecuencia el control de la industria musical, también, se encuentra enmarcada dentro de la lógica de la icónica frase de Fidel: “Dentro de la revolución todo, contra la revolución nada”. Actualmente ese patronazgo cultural sobre la industria fue actualizado por el Decreto 349 del 2018, que reafirma el control político frente a las expresiones artísticas, y la restricción para las publicaciones de los mismos, vinculando a supervisores de contenido con la facultad de poder censurar el contenido, producción y comercialización.

"y aunque muchos de estos, salieron de la isla voluntariamente, a algunos de ellos se les prohibió la entrada posteriormente"

En la primera diáspora de músicos cubanos, se encuentran grandes figuras opositoras, las cuales partieron de la isla esperando un cambio, y decidieron no volver hasta que cayera el régimen; no obstante, muchas de estas fueron restringidas dentro de la isla, y negada su entrada luego de que se establecieran abiertamente en oposición. Para dar algunos ejemplos Babo Valdés, pianista, e inspirador de la obra del jazz cubano, fue uno de los desertores, radicado en Suecia y censurado institucionalmente dentro de Cuba; aunque su obra no se declarará dentro de la música como oposición directa, no cumplía con los estereotipos revolucionarios. Luego de su muerte fue reconocido y homenajeado en la isla. El saxofonista Paquito de Rivera perteneció a la primera banda que firmo con una discografía norteamericana luego del triunfo de la revolución, en 1980 salió de la isla, y hasta entonces afirma no volver a tocar en su país natal hasta la instauración de la democracia. Casos como los anteriores, se han propagado a lo largo y ancho de la isla, sin embargo encontramos algunos casos similares, pero con obras musicales que dejan entrever mensajes claros hacia el régimen instaurado en Cuba.

Celia Cruz es uno de los casos más reconocidos en la región por su legado musical, abandono la isla poco después del triunfo de la revolución, y dentro de su obra se pueden rescatar las palabras dichas en el marco de la Cumbre de las Américas de 1994 en Miami: “Señores Presidentes por favor en nombre de mis compatriotas no ayuden más a Fidel Castro, para que se vaya y me deje una Cuba libre del comunismo, muchas gracias”. Posteriormente en la canción Cuba Mía (2003), con la colaboración de Willy Chirino, relata los deseos de regresar a Cuba: “Quiero sentir, quiero regresar a la Cuba mía”. El anterior cantante y productor Willy Chirino, también se suma a la lista de quienes han estado en contra del régimen y se denota con la canción Nuestro día ya viene llegando (1991) en la que expresa: “Huyéndole a la hoz y al verdulino, corriendo de esta absurda ideología, pues nunca quise ser aperitivo del odio, del rencor y de la apatía”.

La música actual cubana, se ha transformado, pero ha estado permeada de mensajes mucho más explícitos de oposición dentro de los productos musicales. Porno para Ricardo, una agrupación musical de punk rock, cuyos integrantes, y principalmente su vocalista, han sufrido diversos episodios de censura y persecución. Su oposición es clara, concisa y explicita al sistema cubano; esto se puede evidenciar en canciones como Comunista de Gran Escena (2006) y El Comandante (2006) en la que se expresa: “El comandante quiere que yo trabaje, pagándome un salario miserable, el comandante quiere que yo lo aplauda, después de hablar su mierda delirante”.

Dentro de la cultura del rap, han surgido varios artistas que representan la oposición dentro de sus producciones, y como consecuencia muchos de ellos han sido perseguidos, censurados, llevados a la cárcel. En primer lugar, la agrupación Los Aldeanos que luego de varios episodios de censura dentro de la isla hablan explícitamente dentro de la canción La Naranja se Picó (2009): “Que vivir la pesadilla cubana, profana que respeto, de tu gente en vano, es cuestión de prioridades, el último puesto ocupamos”. Años después uno de sus integrantes reconocido como Al2 luego de la separación del grupo, siguió con el propósito de representar la inconformidad del pueblo cubano en diferentes producciones, en la reciente canción EL DE´O (2018) sus rimas dicen: “El cubano así mismo se asfixia, democracia no avaricia. La verdad de las calles, no son las mentiras que ustedes ponen en nosotros”. También está el rapero Maykel Osorbo quien fue detenido en Cuba, por algunas publicaciones en sus redes sociales que descalificaban al régimen revolucionario, en su canción Por ti Señor (2015) en la que expresa: “Por ti y por un sistema lleno de embusteros, por culpa suya está sufriendo un pueblo entero”. En último lugar de este movimiento que se puede clasificar como rap conciencia, cabe mencionar al cantante Marichal quien se auto reconoce como defensor de la libertad, y utiliza el mecanismo del rap como la manera de lucha no violenta contra el totalitarismo, en su canción Despierta ya (2007) hace un llamado con los siguientes versos: “Despierta ya y enfrenta la realidad, te tienen nadando en miseria y no haces nada, levanta tu orgullo y lucha por tu dignidad como José Marti”.

"la música actual cubana, se ha transformado, pero ha estado permeada de mensajes mucho más explícitos de oposición dentro de los productos musicales"

Cabe resaltar dentro de estas denuncias dentro de la música actual cubana, a la agrupación Orishas, la cual de una manera menos explícita, utiliza una canción icónica para el movimiento revolucionario, Ojalá, originalmente cantada por Silvio Rodríguez, y la adaptan a la realidad cubana que no se muestra por el régimen, en la canción publicada a comienzos  del año 2020 expresan: “Bombo y platillo a los 500 de la Habana, mientras en casa, en las cazuelas ya no tienen jama”.

En suma, la voz de las expresiones musicales, a lo largo de los años desde el triunfo de la Revolución, han llevado dentro de sus melodías las consignas de denuncias de la realidad social cubana. En tanto, la industria musical de quienes se declaran abiertamente opositores, ha estado perseguida por el régimen que establece dentro de sí un patronazgo cultural; empero, los ejemplos anteriores nos muestran que pese a los esfuerzos del régimen, la expresión artística es inherente al ser humano, y representa una protesta clara de oposición. También, se puede ver claramente como actualmente, los artistas de oposición, y que han sido perseguidos, ponen dentro de sus producciones musicales consignas y mensajes más explícitos. En tanto, la música siempre será uno de los mecanismos que permitirá que se exprese la realidad  cubana opacada y ocultada.

Referencias:

S. Castro y S. Ángel, «De las UMAP  a los “supervisores-inspectores”: El control de las artes y la cultura en Cuba», en CUBA POST-CASTRO: ¿ESPEJISMO O REALIDAD? Miradas diversas sobre una sociedad en transición, Bogotá: Universidad Sergio Arboleda, 2019.

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