FORO CUBANO Vol 4, No. 31 – TEMA: CRISIS SOCIAL Y REORDENAMIENTO ECONÓMICO–

Reflexiones sobre la estrategia económico-social para el impulso de la economía y el enfrentamiento a la crisis provocada por la Covid-19 desde la sociedad civil.

Por: MsC. Yoelkis Torres Tápanes, Proyecto AfroAtenAs

Abril 2021

Vistas

En un contexto de crisis económica agravado por la crisis sanitaria provocada por la pandemia,  para muchos proyectos/experiencias comunitarias como la del Proyecto AfroAtenAs, el trabajo se ha centrado en ayudar, buscar, gestionar y tocar la puerta de los más desfavorecidos con el fin de brindarle una atención solidaria

Antes de la pandemia del Covid-19, Cuba ya se encontraba en una crisis económica significativa que impedía el desarrollo en muchas de sus dimensiones. La crisis sanitaria generada por la pandemia vino a empeorar esta situación, dificultando el acceso a los recursos y generando más desigualdades. A su vez, el llamado “reordenamiento económico”, de escasa simpatía popular, vino a agravar la situación de dolarización de la economía, el crecimiento de un mercado negro de precios inaccesibles para la mayoría, una creciente inflación monetaria y el aumento de la brecha de equidad que ha puesto en uso la frase: los pobres más pobres, pero los ricos detenidos.

 

Los grupos vulnerables hoy tienen menor acceso a los insumos necesarios para su subsistencia. Existe una gran escasez, por un lado, y los productos que se encuentran a la venta, por lo general, están disponibles en dólares (Moneda Libremente Convertible -MLC).  El tipo de cambio oficial es de 1.00 USD=23.95 CUP (pesos cubanos), pero el cambio de moneda no puede realizarse puesto que los bancos estatales no venden dólares. En el mercado informal el cambio se encuentra a 52.00 CUP. Como resultado, se ha podido constatar un aumento de la pobreza y la desigualdad.

 

En la ejecución de la “tarea ordenamiento” se ha observado que las estrategias desarrolladas por el Estado no funcionan. Las instituciones no cumplen con su real encargo social; existen incoherencias administrativas; desajustes de precios y escasa supervisión o control; una mala planificación económica; una pésima distribución de productos a las tiendas; altos niveles de corrupción y numerosas trabas a la producción local. A pesar de existir un discurso triunfalista, no se avanza y muchos se corrompen en el camino.

 

En el ámbito social se ha producido una desatención de los grupos vulnerables, que día a día buscan modos de salir adelante. Se registran graves afectaciones sobre la población envejecida que tiene escaso acceso al dólar y una pensión que no le alcanza para subsistir en el mes. La calidad de los servicios de salud se ha visto seriamente afectada, con una insuficiencia crónica de medicamentos y un incremento del gasto familiar en salud, debido a las dificultades en el acceso y a la carestía de los medicamentos.

 

A lo anterior hay que agregar la falta de credibilidad institucional y el aumento de las indisciplinas sociales (robos en viviendas y al Estado), el incremento del burocratismo, una menor apertura al diálogo social, junto al acrecentamiento de la violencia e impactos negativos a nivel psicosocial. Estos impactos han llegado con particular énfasis a las personas LGBTTTIQA+, quienes siguen experimentando situaciones de discriminación social, especialmente dificultades de acceso de las mujeres transexuales al mercado laboral.

 

Para disminuir el impacto de estos efectos, el gobierno ha tomado varias medidas, sin embargo, su esfuerzo ha sido limitado. Si bien desde el gobierno, el “reordenamiento” se ha presentado como la solución, el sentir de la población es otro, la sensación de la mayoría es que están peor que antes. Sin dudas las políticas recientes han impactado en el bienestar de toda la sociedad cubana; en el abasto de suministros básicos; en la desmejorada atención de las autoridades y en las escasas respuestas concretas y tangibles frente a los problemas que surgen en lo cotidiano, pues cada vez son mayores las barreras y el burocratismo.

 

Frente a ello ha aumentado el descontento social, así como los reclamos de grupos y personas, especialmente aquellas más afectadas. Las redes sociales han sido un vehículo facilitador de estos reclamos. La respuesta del gobierno ha sido reprimir cualquier disidencia, reactivar los “actos de repudio” y descalificar la oposición, presentándola como “mercenaria”. En ese contexto, el trabajo de la sociedad civil –activismo- se hace particularmente difícil, al poner en duda las fuentes de obtención de recursos para la ayuda a las poblaciones vulnerables.

 

Para muchos Proyectos/Experiencias Comunitarias como la nuestra, o de otra índole, el trabajo se ha centrado en ayudar, buscar, gestionar y tocar la puerta de los más desfavorecidos con el fin de brindarle una atención solidaria. Personas de la tercera edad, población trans, niños y niñas con otras capacidades, personas con VIH u otras enfermedades se han visto beneficiadxs de distintas iniciativas que hemos promovido durante la pandemia. Entre ellas, han estado la elaboración y entrega de nasobucos, la repartición de alimentos e insumos de aseo, literatura para tiempos libres, asesoría psicológica, atención y denuncia de casos de violencia, entre otras actividades.

 

El desarrollo de estas actividades no ha sido nada fácil en plena crisis. Las acciones solidarias, de atención o servicio social que no provienen de organismos estatales son vistas con sospecha por la población cubana en general, no acostumbrada a la participación de otros actores diferentes al Estado y las organizaciones de masas oficiales.  Con esta imagen negativa surgen dudas frente a nuestra intervención al abundar preguntas como por qué se realiza tal actividad o se entrega tal ayuda, con qué autorización contamos para hacerlo, por qué lo hacemos, de dónde vienen los recursos. Algunos nos comentan que seguramente nuestra intención es “hacer quedar mal al gobierno”.

 

Para el Proyecto AfroAtenAs esta etapa ha sido un espacio de crecimiento, de esfuerzos, de sacrificios, de ganar en articulaciones y poder de acción. Ha sido un tiempo para crear, pensando aún más en aquella persona vulnerable, de reordenar nuestras acciones y planificar con mayor precisión teniendo en cuenta que pueden aparecer otras situaciones críticas como la de esta pandemia. Además, hemos visto como se multiplican otras mil Pandemias subjetivas que afectan más que el propio virus. Hemos tenido todo tipo de dificultades –humanas e institucionales- en nuestra accionar como organización y las hemos sabido superar –al menos seguimos luchando por ello-. Nos molesta no poder hacer más, no llegar a todxs. Nos crecemos, nos cuestionamos, nos plantamos y avanzamos.