FORO CUBANO Vol 3, No. 22 – TEMA: ARTE Y LITERATURA –

Reconsiderando el caso del periodista Mario J. Viera

Por: Lázaro González Valdés*

Julio 2020

Vistas

*Pintor, escultor, fotógrafo y fotorreportero. Activista del Partido Pro-Derechos Humanos de Cuba (PPDHC) desde 1989. Refugiado político en Estados Unidos desde 1999. Representante internacional de la Corriente Martiana, ONG radicada en Cuba que defiende y promueve los derechos humanos a través de la educación presencial y a distancia.

Moral en calzoncillos

El Dr. José Peraza Chapeau, director jurídico del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, declaró en Roma que la Corte Penal Internacional “debe ser un órgano independiente por su propia competencia y por la imparcialidad que debe caracterizar la función de impartir justicia” (Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, 1998). Tal propuesta provocó algunos eventos en La Habana, destacándose una acción no violenta donde actores de la sociedad civil impidieron el juicio, la condena y el encarcelamiento del periodista Mario J. Viera, director de la agencia de prensa independiente Cuba Verdad.

La intervención de Peraza Chapeau ocurrió el 17 de junio de 1998 y, siete días después, el periodista Viera desmontó los sofismas de ese funcionario con un artículo de 500 palabras que en una de sus partes dice:

“Independientemente de que las sugerencias del representante del gobierno de Fidel Castro están dirigidas a castrar la capacidad jurisdiccional de la Corte Internacional, la propuesta de Peraza Chapeau (…) resulta de tal modo paradójica que hay que quitarse el sombrero ante Peraza Chapeau por su habilidad oratoria”. (Viera, 1998)

A todas luces, lo de “quitarse el sombrero ante Peraza Chapeau” es una ironía sobre el significado en francés del segundo apellido del funcionario, pero después de ese floreo literario Viera expone la dependencia política del sistema judicial de Cuba cuando expresa:

“Quien revise cuidadosamente las leyes de organización del sistema judicial cubano, y la ley de enjuiciamiento penal, apreciará que los tribunales penales en Cuba no son "imparciales, independientes, eficaces y libres. La ley cubana exige la identificación político-ideológica de los jueces con la línea del gobierno como condición inexcusable para poder ejercer como tales. La misma ley exige que los tribunales rindan cuentas periódicas de su actividad ante las Asambleas del Poder Popular. Los tribunales en Cuba se subordinan al Consejo de Estado, y carecen hasta de la facultad jurisprudencial que en Cuba le corresponde sólo al Consejo de Estado”. (Viera, 1998)

Sin embargo, el periodista no se queda en el plano de la crítica y termina su escrito con la siguiente exhortación:

“Ojalá que el gobierno de Cuba se estimule con su propia prédica en Roma, y se decida a establecer en nuestro país un sistema judicial independiente e imparcial, sin jueces comprometidos con la línea política del Partido Comunista de Cuba, y sí con la justicia y el derecho, cuyos tribunales se ajusten a la ley y se gobiernen por sus propias normas, sin estar sujetos a la fiscalía de otro poder del estado, ya sea el Consejo de Estado o su Asamblea Nacional del Poder Popular”. (Viera, 1998)

Viera tituló su trabajo “Moral en calzoncillos” y lo publicó en el website de Cubanet. Aunque por aquellas fechas Internet solo gateaba como un bebé, este artículo causó tal impacto que produjo un acto represivo sui generis: Peraza Chapeau acusó al reportero Viera por el presunto delito de injuria.

Causa 430/1998 y la testigo “ingeniera especialista en comunicaciones”

Ante el hecho inédito de un alto funcionario acusando a un periodista independiente, tarea que habitualmente ejecutan oficiales de la policía y de la seguridad del Estado, los integrantes de la agencia Cuba Verdad se reunieron para decidir cómo apoyar a su director Viera, a quien Peraza Chapeau denunció en el Tribunal Provincial Popular de La Habana, donde se radicó el expediente acusatorio en la Sala Tercera, con el número de causa 430 de 1998.

Durante esa reunión quedó claro que Viera, quien anteriormente había cumplido dos condenas políticas, no sobreviviría un tercer encierro debido a sus casi 60 años y a su pésimo estado físico. Por lo tanto, se acordó planear, coordinar y ejecutar una acción no violenta para impedir que Viera fuera nuevamente a prisión.

Otro aspecto que influyó en la adopción del acuerdo anterior fue la extraña citación de una testigo que, según los documentos relativos a la Causa 430/1998, declararía a favor del querellante en condición de “ingeniera especialista en comunicaciones” (Cuba Verdad, 1998). El nombre de la perita es Raisa Cafielles Fajardo. Su persona y habilidad pericial siguen siendo una incógnita porque ella nunca compareció ante el tribunal y pesquisas posteriores no encontraron en Cuba a nadie con ese nombre.   

 

Planificando la resistencia no violenta de manera empírica

En 1998 no era conocida en Cuba la obra de Gene Sharp. Sin embargo, los reporteros de la agencia Cuba Verdad provenían de organizaciones veteranas como el Partido ProDerechos Humanos de Cuba (fundado en 1988 por Ricardo Bofill), por lo que tenían suficiente experiencia práctica para desarrollar acciones no violentas capaces de persuadir a cualquier adversario político.

Con ese fin, se improvisó un comité ad hoc que primero visitó a los líderes de grupos de la sociedad civil en La Habana para explicarles la situación de Viera y también se les pidió que apoyaran con recursos humanos la acción no violenta que tendría lugar en el tribunal el 27 de noviembre de 1998, día programado para realizar el juicio.

Después, los del comité ad hoc se presentaron en las oficinas de CNN y Reuters en La Habana, e invitaron a los periodistas de esos medios a cubrir el acto de desafío político planeado para el día ut supra.

Por último, dos profesores del Colegio de Pedagogos de Cuba, Roberto de Miranda y Celia Jorge, le propusieron al comité ad hoc la idea de llevar rosarios y repartirlos entre los activistas para orar en el tribunal a favor de Viera. La propuesta fue aprobada de inmediato.

El día que el Tribunal Provincial Popular de La Habana no sentenció

Los reporteros de Cuba Verdad llegaron primero y se ubicaron en la entrada del tribunal. Las puertas estaban cerradas, pero a través de sus cristales era visible el despliegue policial ya que adentro había más gente vistiendo de verde oliva que de civil.

A las 8 de la mañana comenzaron a arribar decenas de activistas de diferentes grupos. Los periodistas independientes y los extranjeros se diferenciaban por sus equipos. Los primeros cargaban libretas y bolígrafos; los segundos manipulaban cámaras de vídeo, grabadoras y micrófonos; el grupo creció rápidamente bloqueando el área de entrada; la prensa comenzó su cobertura tomando declaraciones e imágenes; y los de la resistencia gritaban frases de apoyo a Viera. De repente, comenzaron las oraciones del rosario.

Los oficiales de la seguridad del Estado presentes en el tribunal comprendieron que de abrir las puertas la avalancha de activistas y reporteros sería indetenible y llenarían la sala donde Viera iba a ser juzgado. Al perder el control, los uniformados pasaron a la ofensiva. Trajeron a los paramilitares de las Brigadas de Respuesta Rápida, cercaron la zona con carros patrulleros, desplegaron decenas de agentes de la Brigada Especial de la Policía, cerraron el tráfico en la calle frente al tribunal y rodearon agresivamente a los activistas.

Ante la inminente embestida, los de la oposición se organizaron alrededor de Viera para protegerlo. Los oficialistas comenzaron las ofensas verbales, luego los empujones y de seguido puñetazos, patadas, bastonazos y arrestos.

Sin embargo, los activistas continuaron bloqueando la entrada del tribunal y protegiendo con sus cuerpos al periodista. Los del gobierno comprendieron que tendrían que apalear y arrestar a un centenar de opositores antes de alcanzar a Viera. Por lo tanto, el juicio fue suspendido. Ese día el tribunal no abrió sus puertas. El proceso contra Viera fue sobreseído. Quedó demostrado que la unidad y el buen uso de las técnicas de la no violencia dan resultados positivos, incluso en un sistema totalitario como el de Cuba.

Ni moral ni calzoncillos

Tras el descalabro de la Causa 430/1998, el litigante Peraza Chapeau quedó desnudo. Su última posesión, el calzoncillo funcionarial, se lo quitaron poquito a poquito, suave, suavecito, como suele hacer la seguridad del Estado cuando trata de no dejar pistas al borrar sus derrotas del libro mitológico sobre la invencibilidad de la revolución cubana.

Tan es así que, tratando de minimizar el asunto, el portavoz de la cancillería cubana Alejandro González le mintió dos veces a la prensa internacional. Primero declaró que la acusación contra Mario J. Viera era un “asunto totalmente privado que no involucraba al estado”, y después al garantizar que “el juicio tendrá lugar cuando el tribunal fije la fecha” (CNN, 1998).

Cabe recordar que, en Cuba, ningún funcionario acusa libremente a un opositor, siendo esta la razón por la que el tribunal amaneció militarizado el 27 de noviembre de 1998. En cuanto a lo de fijar nueva fecha para juzgar a Viera, habría sido complicado porque ese día los activistas solo accedieron a finalizar la acción no violenta y a retirarse del tribunal cuando el abogado de Viera, el licenciado José Ángel Izquierdo, tuvo en su poder el documento legal donde constaba que el proceso estaba sobreseído.

Los hechos no mienten. Al periodista Viera no lo juzgaron, hoy vive refugiado en Estados Unidos donde ha escrito varios libros. Respecto a Peraza Chapeau, no hay rastro de él ni de su actividad. Lo desaparecieron del escenario oficialista como a un sombrero impulsado por el viento.

Referencias

CNN. (1998). “Dissident Cuba journalists send protest to Pope”. CNN. Disponible en: http://www.latinamericanstudies.org/cuba/journalists.htm

Cuba Verdad. (1998). “Acusado el periodista Mario Viera de injuria por artículo crítico”. Cubanet. Disponible en: https://www.cubanet.org/htdocs/CNews/y98/oct98/23a1.htm

Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba. (1998). “intervención del sr. Dr. José Peraza Chapeau”. Disponible en: https://www.legal-tools.org/doc/f33ef3/pdf/

Viera, M. (1998). “Moral en calzoncillos”. Cubanet. Disponible en: https://www.cubanet.org/htdocs/CNews/y98/jun98/24a5.htm

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