FORO CUBANO Vol 4, No. 29 – TEMA: EDUCACIÓN Y FORMACIÓN DE CAPIRTAL HUMANO–

¿Qué tipo de capital humano?

Vistas

Por: Enrique S. Pumar[1]

Febrero 2021

El autor, trae a colación el desarrollo del sistema de educación en Cuba, y como la ausencia de datos fiables sobre este tema en el país, ha impedido evaluar lo relacionado con el capital humano, así como la estimación de sus necesidades y rendimientos.

Cuenta Armando Hart, el antiguo Ministro de Educación, que, desde los tiempos de la Sierra Maestra, los dirigentes del Movimiento 26 de Julio, ya se habían propuesto propagar el sistema de educación por toda la isla y así hacerlo aun mas accesible a la población.  Desde varios puntos de vista, esta postura tenía sentido. A pesar de las reformas educacionales introducidas paulatinamente en la isla por diferentes gobiernos republicanos a partir de 1901, las oportunidades para educarse eran bastantes desequilibradas. Muchos de los recintos educacionales, especialmente a nivel superior, se concentraban en las ciudades metropolitanas y el acceso a las escuelas estaba condicionado por atributos sociales que no tenían mucho que ver con las cualidades o la disposición de los propios estudiantes.

 

Aparte, siendo esta una organización que proponía introducir cambios en el país, donde mejor, que en las escuelas para promoverlos. Los centros de educación son de por si la institución mas democrática de todo país, pues las escuelas aspiran atraer la participación de todos los jóvenes, y un tanto de adultos, sin considerar cualquiera de las condiciones sociales o estructurales que usualmente nos dividen.  En otras palabras, las escuelas aspiran a promover una participación universal.  Pero entre los lideres revolucionarios también existía una preocupación generacional.  La revolución fue liderada por jóvenes y los del Movimiento 26, necesitaban sumarse el apoyo de muchos otros de sus contemporáneos para transformar el país.  Como sabemos, en las aulas se introducen valores y actitudes que luego pasan a formar parte de la identidad nacional.  La enseñanza concientiza a muchos jóvenes, y algunos hasta se radicalizan, como bien lo demuestran muchos movimientos estudiantiles en nuestra América. Así que además de proponerse corregir los percances del sistema de educación republicano, los revolucionarios también contemplaban promover una nueva política nacional.

 

Vale citar al lucido crítico cultural Jorge Mañach para demostrar como las reformas educativas forman una de las respuestas a lo que en su momento Mañach llamo la crisis de la cultura en Cuba argumentando “(…) pero es necesario educar la voluntad, capacitarla, descubrirle tentadoras perspectivas, insinuarle el gozo del noble saber y del ponderado meditar.  Por eso las bases de nuestras posibilidades culturales esta en la formación de la enseñanza” (1991).

 

Lo que no esta totalmente claro, por lo menos mediante las declaraciones de Hart y la política de educación revolucionaria, es hasta que punto se intentaba mejorar la calidad del capital humano, ni tampoco como sostener su mejoramiento. Debemos tener en cuenta que, en el mundo de la educación existe una paradoja la cual señala que, aunque sabemos que debemos educar a todos, esta meta no se puede lograr sin sacrificar la excelencia de los centros educacionales, pues la accesibilidad también presenta una oportunidad para aquellos jóvenes menos dispuestos o preparados.

 

Así pues, en la década después del discurso pronunciado por Fidel Castro ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1960, se llevo acabo una impresionante campaña de alfabetización, se construyeron nuevas escuelas por toda la isla, más de la mitad de ellas localizadas a las afueras de áreas urbanas, se formaron maestros en nuevas escuelas pedagógicas para sustituir a los cientos de profesores que migraron afuera del país, se multiplicaron los centros de formación profesionales y la matricula de adultos y además se afianzo una cadena de centros infantiles por toda la isla.  Todo esto en medio de un ambiente internacional bastante hostil.

 

Sin embargo, no es hasta partir de la década de los 70 que observamos como los primeros intentos de mejorar la enseñanza se llevan a cabo mediante las llamadas medidas de perfeccionamiento.  A partir de estas, una de las mayores novedades que se introducen para garantizar cierta selectividad en la educación superior son los exámenes de ingreso para acceder a estudios universitarios.  Estas pruebas son comunes en varios países, sobretodo en Europa, pero lo que diferencia el sistema de acceso a la educación superior en Cuba es que los otorgamientos de carreras universitarias están controlados por el estado, ya que no existen universidades privadas, y se otorgan plazas según las necesidades económicas previstas. Como puntualizó la viceministra del Ministerio de Educación Superior en una entrevista a la pagina web CubaDebate (2018) “el plan de plazas se diseña a partir de las necesidades que tenga el país.”  En 2018, por citar un ejemplo, la mayoría de las plazas se otorgaron en tres campos de estudios, la salud con un 40 por ciento de cupos, la pedagogía con 22 por ciento, y la tecnología con un 16 por ciento.  En ese mismo curso, un 76 por ciento de los estudiantes lograron aprobar las pruebas de ingreso[2].

 

Sin embargo, a pesar de la claridad de datos sobre el numero de estudiantes que aprueban los exámenes de ingreso, se dificulta determinar perceptiblemente la eficacia de las reformas que se vienen introduciendo en el sistema escolar a partir del 2010, hasta que punto el gobierno revolucionario ha logrado mantener altos niveles de educación después de haber expandido oportunidades por la nación y, aun mas importante, si el sistema centralizado satisface las exigencias que concierna la evolución de los mercados y las innovaciones tecnológicas para la alta calidad del capital humano.

           

Tomar medidas sobre la educación basadas en la puntación de un examen es, por lo menos riesgoso, pues existen muchos factores que pueden influir como los estudiantes se desempeñan en tales pruebas (Koretz, 2008). Por ejemplo, varios grupos que pertenecen a la sociedad civil han disertado que las puntaciones en los exámenes de ingreso discriminan a todos aquellos estudiantes cuyas familias no reciben remesas del extranjero pues estas divisas ayudan a costear los gastos de tutores que preparan a los estudiantes de secundaria, a los que se presentan a los exámenes de ingreso, y hasta aquellos que ganan concursos nacionales y provinciales.  Es mas, muchos de estos grupos han llegado a argumentar que de la manera que las conexiones sociales determinan el carácter de la migración cubana, las familias blancas tienden a beneficiarse en mayor proporción de las remesas provenientes del extranjero y por consecuencia de las oportunidades para concertar una educación superior.

 

Otra observación con mucho más peso metodológico es la forma en que se reportan los datos sobre la educación. Cuba es uno de los pocos países en que no se dan a conocer datos relacionados con el porcentaje de estudiantes que se gradúa en cada curso escolar. Estos datos esenciales para emprender cualquier asesoramiento comprenden no solo ese porcentaje, si no también el tiempo que toma graduarse y las características sociales de los graduados, como por ejemplo su raza, genero, o hasta el lugar de residencia.  Es bastante obvio argumentar que una cosa es ser admitido a un programa de estudios y otra terminarlo, y aún más, terminarlo en un tiempo adecuado, sobre todo cuando hablamos de niveles superiores. La publicación de tales datos permitiría también evaluar a los diferentes recintos educacionales alrededor de la isla, comparando unos con otros y categorizando su nivel de eficiencia.

 

Considerando el contexto del mercado laboral en estos momentos, estos datos se hacen aún mucho mas imprescindibles, pues no conocemos con exactitud cuantos jóvenes dejan sus estudios para ejercer en la creciente industria turística o para desempeñarse como cuentapropistas. Sin estos datos tampoco podemos verificar con certeza hasta que punto se ha logrado desagraviar las metas que el gobierno revolucionario se ha puesto con respecto a mejorar la calidad del capital humano equitativamente después que tomaron al poder. De la forma que se reporta las cifras de la educación, solo podemos verificar con certeza que se han creado amplias oportunidades referentes a la formación profesional.

 

Si tenemos en cuenta la importancia que ha adquirido la innovación y la creatividad para el futuro de los países en vía de desarrollo en los últimos años, podemos concluir que, los esfuerzos de insertar a la economía cubana en los mercados internacionales, quizás no van a ser tan suficientes si no se inserta mas competitividad y transparencia en el sistema escolar particularmente a nivel superior.  Asumir que el acceso a programas educativos, ya sean de nivel superior, intermedios o vocacionales, es suficiente para sustentar una ventaja competitiva en los mercados internacionales no es verosímil. Sencillamente, sin datos fiables no podemos estimar las necesidades y los rendimientos de la inversión publica en la formación profesional de los cubanos.

Referencias

 

Hart, A. (2017). Cuba: Being rooted in the people is fundamental to revolutions. The Militant.

Koretz, D. (2008). Measuring Up. What Educational Testing Really Tell Us. Cambridge, MA: Harvard University Press.

Ministerio de Educación Superior. (2020). Proceso de Ingreso a la Educación Superior 2020. Recuperado de: https://www.mes.gob.cu/es/noticias/proceso-de-ingreso-la-educacion-superior-2020.

Mañach, J. (1991). La Crisis de la Alta Cultura en Cuba.  Miami, Estados Unidos: Ediciones Universal.

[1] Santa Clara University

[2] Según datos distribuidos por el Ministerio de Educación Superior (MES), en la convocatoria del 2020, se otorgaron 91,609 para todas las modalidades de cursos superiores, una cifra nunca vista en el país, de los cuales 37, 666 fueron destinadas a carreras universitarias, y los campos que mas se beneficiaron fueron la tecnología, salud, pedagogía y las ciencias agropecuarias.