FORO CUBANO Vol 3, No. 21 – TEMA: INDICADORES –

No crecen las exportaciones de mercancías y caen los ingresos de los médicos ¿Será sostenible la balanza de pagos cubana?

Por: Ernesto Hernández-Cata*

Junio 2020

Vistas

*Ex-Director Asociado, Fondo Monetario Internacional

La evolución de la balanza de pagos de Cuba desde principios de los 1990 es motivo de gran preocupación. Las exportaciones de mercancías se desplomaron entre 1990 y 1994 debido a la eliminación de los subsidios soviéticos. Las exportaciones aumentaron muy poco durante todo el período de 1994 a 2018 debido a la caída incesante de las exportaciones de azúcar y al bajo crecimiento de otras exportaciones. Los productos derivados del petróleo no tuvieron un efecto a largo plazo sobre la exportación: hubo un fuerte aumento del 2008 al 2011, pero este se revirtió rápidamente.

El pésimo desempeño de las exportaciones junto con el rápido crecimiento de las importaciones de mercancías contribuyó a un deterioro de la balanza comercial (exportaciones menos importaciones, ambas de mercancías). Sin embargo, el saldo en cuenta corriente (bienes y servicios más transferencias menos pagos de factores) sigue bajo control debido a un aumento extraordinario en las exportaciones de profesionales cubanos en el exterior, sobre todo en Venezuela. En la última década, el fuerte crecimiento de las remesas y un aumento del turismo han ayudado a compensar el impacto del déficit comercial en la cuenta corriente.

El deterioro de la situación política y económica en Venezuela y la reciente clausura de los programas médicos con Brasil y Bolivia ilustran la vulnerabilidad de la posición externa de Cuba a los acuerdos comerciales y financieros de carácter político con socios poco confiables. Además, la recesión económica mundial causada por Covid-19 está causando fuertes caídas en el turismo, las remesas y las exportaciones de bienes, aumentando así la presión sobre la cuenta corriente.

No crecen las exportaciones de mercancías

La figura 1 (elaborada con base a datos de la Organización Nacional de Estadística e Información, ONEI) muestra la evolución de las exportaciones de bienes desde finales de los años ochenta. (La línea azul superior representa las exportaciones totales, la línea roja inferior las exportaciones no petroleras y la diferencia entre las dos líneas representa los envíos de petróleo). Las exportaciones cubanas fueron bastante grandes a fines de los 1980, debido mayormente a los enormes subsidios soviéticos para el azúcar y el níquel. Las exportaciones se derrumbaron luego del colapso de las relaciones con la Unión Soviética (y luego con Rusia), llegando a un punto mínimo en 1993. Durante el resto del período las exportaciones no petroleras se estancaron. Durante todo el periodo 1994-2018 cayeron con relación al producto interno bruto en casi 8 puntos porcentuales.

Las exportaciones de productos petroleros fueron insignificantes durante la década de 1990 y a principios de la década de 2000. Se dispararon de 2009 a 2011 como consecuencia del acuerdo entre Cuba y Venezuela sobre el intercambio de petróleo y médicos, pero cayeron precipitadamente después de 2011 cuando el precio mundial del petróleo se derrumbó y Venezuela redujo los envíos a Cuba a la mitad, negando así a la industria de exportación de la isla el petróleo crudo requerido para sus operaciones de refinación y mezcla. En 2018, las exportaciones cubanas de productos petroleros casi habían desaparecido.

La pésima actuación de las exportaciones no petroleras reflejó principalmente el derrumbe de los envíos de azúcar, aunque este fue compensado en parte por el fuerte crecimiento de la minería (principalmente níquel) y del tabaco. De 1990 a 2018 las exportaciones de un grupo de países medianos del hemisferio occidental (Chile, Bolivia, Costa Rica, República Dominicana, Jamaica, Paraguay y Uruguay) aumentaron a una tasa anual promedio del 21 por ciento, mientras que las exportaciones cubanas disminuyeron en aproximadamente 2 % al año.

Además de los problemas especiales que han afectado al sector azucarero, tres factores han contribuido al deplorable comportamiento de las exportaciones no petroleras.

1) La ineficiencia del sector estatal, especialmente en la agricultura. Las empresas públicas se ven obstaculizadas por los controles sobre los precios, la falta de incentivos para producir eficientemente y el monopolio estatal sobre el comercio exterior.

2) La interferencia del Estado en la operación de productores privados y las cooperativas agrícolas.

3) La discriminación del sistema cambiario contra los exportadores. Desde el principio de este siglo el tipo de cambio para los hogares ha sido relativamente estable en alrededor de 22 pesos cubanos por dólar. En marcado contraste, la tasa para las empresas (y especialmente para las exportadoras) se ha mantenido fija en la tasa oficial altamente sobrevalorada de 1 peso por dólar, lo que implica una enorme desventaja competitiva en los mercados mundiales.

Algunas de las dificultades que enfrenta la agricultura se han atenuado durante la administración de Raúl Castro mediante diversas reformas, así como el derecho de los agricultores privados a cultivar tierras en usufructo. Pero persisten grandes problemas que requerirán cambios fundamentales en la política económica de Cuba.

Crecen las importaciones de mercancía

La figura 2 muestra la evolución de las importaciones totales (línea superior), las no petroleras (línea inferior) y las de combustible, principalmente petróleo crudo proveniente de Venezuela (entre las dos líneas). Las importaciones cayeron bruscamente de 1989 a 1994 debido al fin de los subsidios soviéticos (principalmente al petróleo), a la eliminación de otros suministros por los países del Consejo para la Asistencia Económica Mutua (CMEA), y al impacto en la demanda de importaciones de la profunda recesión postsoviética.

De 1994 hasta principios de los 2000 las importaciones no petroleras se recuperaron gradualmente, pero el crecimiento se aceleró llegando a un pico en el 2008 cuando una expansión excesiva de la demanda agregada resultó en una grave crisis financiera.  Pero las importaciones no petroleras se desplomaron en 2009 al tomarse medidas correctivas, y crecieron lentamente hasta 2018. El aumento a partir del 2000 ocurrió en todos los principales grupos de productos, pero sobre todo en maquinaria y equipo, productos manufacturados y productos químicos.

Desde 1994 hasta el principio de los 2000 las importaciones petroleras permanecieron en su bajo nivel postsoviético. Después crecieron explosivamente en el periodo de ‘exuberancia ‘venezolana”, pero cayeron bruscamente a partir del 2011 reflejando disminuciones tanto en volumen como en el precio.

La evolución de la cuenta corriente: médicos, turistas y remesas

Desde el cambio de siglo hasta 2013, el estancamiento de las exportaciones de mercancías, junto con el rápido crecimiento de las importaciones, se reflejó en un aumento sustancial del déficit comercial. ¿Cómo es posible entonces que el saldo de la cuenta corriente no sufrió un déficit catastrófico? La figura 3 proporciona la respuesta: los cuantiosos déficits comerciales han sido más que compensados ​​por una expansión históricamente sin precedente de las exportaciones de servicios: un extraordinario aumento en la remuneración de profesionales cubanos (particularmente médicos, pero también maestros, militares y espías) a Venezuela y otros países satélites. Otros factores positivos fueron el aumento en los ingresos por turismo y el fuerte crecimiento de las remesas privadas.

Las exportaciones de servicios profesionales aumentaron de prácticamente cero en 2000 a $8 mil millones en 2013, pero después cayeron a $5.8 mil millones en 2017 debido a la disminución de las importaciones cubanas de petróleo venezolano, que se pagan con las exportaciones de profesionales. En el caso de otros países como Brasil, no se sabe cuál es la contrapartida de las exportaciones de médicos, pero el pago podría ser en efectivo, inversiones o préstamos. Una estimación burda sugiere que el 80 % del valor de los ingresos profesionales corresponden a los médicos y las enfermeras, el 3 % a educadores y el 17 % a una categoría que incluye especialistas en seguridad, militares, y personal deportivo y artístico.

Las remesas privadas crecieron sustancialmente. No hay cifras oficiales, pero se estima que las remesas enviadas a los residentes cubanos por sus familias, principalmente desde los Estados Unidos, aumentaron de mil millones en 2001 a $3.7 mil millones en 2018.

El cuadro 1 muestra los renglones principales de la cuenta corriente para años seleccionados desde principios del siglo XXI. En particular, muestra que las exportaciones de servicios han compensado con creces el déficit comercial, así como el pago a factores (principalmente pagos sobre la deuda externa de Cuba). La cuenta corriente pasó de un déficit sustancial en 2008 a superávits hasta el fin del periodo.

 

Un futuro problemático: menos médicos, menos petróleo, y el coronavirus

Mirando hacia el futuro la pregunta clave es si el patrón existente de transacciones internacionales de Cuba es sostenible. Como se ve en el Cuadro 1, las exportaciones de servicios ya habían disminuido entre 2012 y 2017, ya que las ganancias de los médicos cubanos en Venezuela cayeron simultáneamente con la reducción en las importaciones cubanas de petróleo venezolano. Probablemente ocurrió un nuevo descenso en 2019-2020 debido a la eliminación de los programas médicos con Brasil, Bolivia y Ecuador, lo que implica una reducción de casi una cuarta parte de estas exportaciones. Quizás Cuba logre conseguir otros países (como Qatar y Angola) que estén dispuestos a pagar por los médicos cubanos, pero esto será insuficiente para remplazar la pérdida de los ingresos de Venezuela, Brasil y otros.

Otra pregunta importante es cómo lidiar con los efectos de la caída de las importaciones de petróleo venezolano. Rusia y algunos otros países podrían ayudar, pero no compensar la caída de los envíos desde Venezuela. Entonces, hay dos posibilidades.

  1. El gobierno cubano acepta un crecimiento miserable del ingreso nacional, el racionamiento, los apagones, y el cierre de las refinerías de petróleo.

  2. El gobierno compra petróleo en el mercado mundial, a precios internacionales. Por supuesto, esto exigiría nuevas fuentes de divisas. Y así volvemos a la necesidad de alentar las exportaciones de bienes, liberalizando el sistema cambiario y asintiendo a una devaluación del peso.

Como si la pérdida de ingresos por las exportaciones de médicos no fuera suficiente, Cuba tendrá que lidiar con los efectos del coronavirus. Es demasiado pronto para estimar la magnitud total de estos efectos, pero sin duda que el turismo ya está cayendo debido a la recesión en América del Norte y Europa y las restricciones a los viajes aéreos impuestas por la mayoría de los países. Además, las remesas privadas probablemente ya han disminuido, tal vez por casi 30 %, debido a los menores ingresos de los cubanoamericanos. Sin duda el impacto de la pandemia en la cuenta corriente de Cuba será fuertemente negativo y esto requerirá profundos recortes en las importaciones, ya sea a través de medidas administrativas, de una contracción de la demanda interna, o de un aumento de la productividad y de las exportaciones.

UNIVERSIDAD SERGIO ARBOLEDA

SEMILLERO DE ESTUDIOS SOBRE CUBA

CALLE 74 # 14-14

INFORMACIÓN: 57 1 3258181

LÍNEA GRATUITA: 01 8000 110414

  • Blanca Facebook Icono
  • Twitter Icono blanco
  • Blanco Icono de Instagram
  • Blanco Icono de YouTube