El verdadero reto para la defensa de las libertades individuales: La Innovación

Por: Oscar Ernesto Patiño Hernández*

Mayo 2020

Vistas

* Director Ejecutivo de la ONG Compromiso Compartido.

Por muchos años, los ciudadanos a lo largo y ancho del mundo entero han luchado por obtener el respeto a “sus derechos” por el simple hecho de ser humanos. Entendamos estos como aquellos principios que rigen el accionar y los límites del Estado frente a sus ciudadanos y, por otro lado, el deber que tienen los ciudadanos frente al resto de respetarlos y hacerlos respetar. Algunas de estas luchas las recordamos como grandes e históricas, otras, de pronto, no las conocemos, pero fueron tan o más importantes que las otras; aquí el hecho de que no todas las grandes batallas han podido ser contadas. Estos, hoy conocidos como Derechos Humanos, se los debemos al esfuerzo, al sudor e incluso a la sangre de hombres y mujeres que han dado su vida por ello. Sin embargo, hoy en día nos preguntamos: ¿ha sido suficiente?

Yo tengo 26 años, soy abogado y ya hace cuatro años atrás decidí que mi enfoque y propósito de vida iba a estar siempre cargado de activismo y promoción por los Derechos Humanos. Descubrí, en el marco de la situación en la que nací, crecí y me formé, que la lucha por nuestros derechos será una lucha de nunca acabar. Puedo hacer una mención destacada al crítico caso venezolano que, por naturaleza, es el que mejor conozco, sin embargo, quiero afirmar que no importa dónde estemos ni qué tan desarrollado -o no- consideremos que es nuestro país, siempre se necesitará aquella persona que se atreva a levantar la voz y señalar lo que esté mal, pero, más importante, que se atreva y se esfuerce por inspirar a otros a hacer lo mismo. Nuestros gobiernos, y los Estados en general, son propensos a cometer abusos a nuestra dignidad, a nuestro nombre, a nuestra memoria y a nuestro legado como seres humanos.

Si me atrevo a responder la pregunta que hice líneas atrás, yo les diría lo siguiente: nunca va a ser suficiente, porque los tiempos cambian, porque las maneras de hacer las cosas mutan, porque el ser humano evoluciona… entonces, ¿no deberá cambiar constantemente la manera en la cual buscamos defender nuestros derechos humanos? Hablar de los derechos civiles y políticos, y hablar en específico de nuestras libertades individuales, es hablar entonces de reinventarnos día a día para verdaderamente ser libres. Poder crear, idear, innovar y hacer cosas diferentes es algo que se nos debe permitir a todos, como también, nadie nos lo debe limitar. Es por esto por lo que digo con empeño que si queremos promover nuestras libertades individuales, debemos promover -y aceptar- que existen cambios, y debemos estar abiertos a ellos. Incluso, antes de exigirle a otros que lo estén.

"nuestros gobiernos, y los Estados en general, son propensos a cometer abusos a nuestra dignidad, a nuestro nombre, a nuestra memoria y a nuestro legado como seres humanos" 

Cada día que paso pensando en qué y cómo haré para hacer las cosas mejor, me convenzo de que como activista y defensor de Derechos Humanos debo proponer alternativas que inspiren y motiven a las personas a mi alrededor, no a “no tirar la toalla”, sino a estar más firmes que nunca. Por esta intriga, hace ya un año atrás decidí dejar la primera organización de la que formé parte y que, además, llegué a tener la oportunidad de dirigir. Esto con el propósito de proponer una nueva alternativa a los venezolanos y, quien quita, incluso a toda la región latinoamericana. Algo que hay que reconocer es que en nuestros países hay muy buenas voluntades, pero, sobre todo, hay invaluables potenciales que posiblemente no hemos podido, o querido, aprovechar.

En marzo de 2019, decidí, con dos jóvenes profesionales, armar una nueva propuesta de organización para Venezuela, llamada Compromiso Compartido. En el debate no se dejó de repetir: “debemos dejar de pensar en solo los problemas que tenemos al frente, el mundo va a otra velocidad y no nos podemos quedar atrás”. Esta premisa nos hizo plantearnos qué propuestas diferenciadoras teníamos para promover los Derechos Humanos en Venezuela y pensamos en dos pilares que complementarían y fortalecerían nuestro mensaje de respetos a los derechos civiles y políticos en Venezuela. En primer lugar, pensamos en la innovación como principio y, por otro lado, determinamos que las relaciones intersectoriales y la gestión local serían dos focos muy importantes a la hora de formular proyectos y hacer alianzas estratégicas.

Compromiso Compartido creó tres áreas en las cuales trabajar: la primera, es el área de la sociedad civil; la segunda, es el área relacionada al Estado; la tercera, es el área vinculada a la relación con el sector privado. Nuestro primer proyecto, que fue apoyado por el gobierno francés, se llama “Creaciones Ciudadanas” y su objetivo es, a través del arte y la creatividad, regenerar el tejido social en búsqueda de escenarios para la reconciliación nacional. Este proyecto, evidentemente, forma parte del área de la sociedad civil, sin embargo, ya les expondré cómo estamos rediseñándolo para que se relacione transversalmente con las demás áreas. Durante el proyecto piloto ejecutado en el 2019 hasta el día de hoy, estamos trabajando en dos sectores muy pobres -y notablemente afectados por la crisis- de la ciudad de Caracas. Estos sectores se llaman Brisas de Propatria en Catia (Municipio Libertador) y San Blas, Petare (Municipio Sucre).

“debemos dejar de pensar en solo los problemas que tenemos al frente, el mundo va a otra velocidad y no nos podemos quedar atrás”

Ambos sectores nos han ofrecido historias y vivencias maravillosas. En uno de los sectores, hemos tenido que dialogar con el consejo comunal[1] para poder cohabitar y, así, poder brindarle la experiencia a la comunidad; en otro de los sectores, nos hemos sorprendido por la receptividad y apertura a pesar de las distintas ideologías políticas. En ambos hay un componente en común: escenarios en los que hemos podido interactuar y aportar valor a la comunidad a través del arte, la cultura y la creatividad.

Nos dimos cuenta de dos cosas muy poderosas en el proyecto piloto. La primera, la reconciliación es posible en Venezuela si es impulsada desde las bases, de abajo hacia arriba. La segunda, el proyecto ha generado escenarios de cooperación y articulación con diversos aliados y actores clave, que pueden llevar el proyecto Creaciones Ciudadanas a otro nivel del que teníamos pensado. Para nosotros, Creaciones Ciudadanas era un punto de inicio para nuestra organización, hoy se ha convertido en el bastión organizacional del cual aspiramos que puedan emanar proyectos y actividades de las tres áreas en las que buscamos trabajar.

El proyecto piloto consistió en descubrirnos como organización y como equipo. También, nos permitió medir qué tanta receptividad había por parte de los habitantes, para así demostrar que reconstruir el tejido social es posible a pesar de las barreras. Cuando hablamos de barreras, podemos mencionar la fuerte polarización política promovida los últimos veinte años y los férreos mecanismos de control social del régimen hacia los ciudadanos. El resultado fue de la siguiente manera: los talleres de muralismo hicieron que cada comunidad pudiese tener una ruta artística compuesta entre 11 y 12 murales cada una, donde cada mural expresaba un derecho humano que los habitantes buscaban proteger. Los talleres de cortometrajes permitieron que cada comunidad pudiese crear y producir un cortometraje hecho por los mismos participantes donde expresaron los rasgos culturales característicos e invitaron a fortalecer el sentido democrático y la protección a los de derechos humanos que tanto necesitamos. Cabe destacar que, para ambos talleres, se contó con profesores y facilitadores, tanto de Venezuela como de Francia, promoviendo a la vez un intercambio cultural, artístico y de ideas entre ambas naciones.

"Cuando hablamos de barreras, podemos mencionar la fuerte polarización política promovida los últimos veinte años y los férreos mecanismos de control social del régimen hacia los ciudadanos"

De la experiencia ya descrita nos dimos cuenta de que se podían hacer muchas más cosas, no solo por la organización, sino por y para las comunidades. Tomamos la decisión para esta nueva etapa -que inició al finalizar el piloto- de construir los cimientos de las otras dos áreas de la organización: la del sector privado y la del sector público. Para el sector privado, ¿se imaginan una operadora turística que pueda llevar a las personas caraqueñas (¡y de cualquier sitio!) a conocer las rutas artísticas realizadas? Esto lo pensamos, incluso, como un proyecto de sostenibilidad que le pueda dar solidez organizacional a Compromiso Compartido para poder seguir haciendo su proyecto Creaciones Ciudadanas. O, por otro lado, ¿se imaginan tener un tanque de pensamiento por la reconciliación nacional que pueda estudiar el comportamiento de los habitantes de las zonas intervenidas? A su vez, esto lo pensamos como un espacio que pueda estudiar casos importantes en materia de reconciliación nacional en el mundo y cruzarlo con las experiencias del modelo que ofrece Creaciones Ciudadanas, para así promover y proponer políticas públicas basadas en escenarios de reconciliación nacional

Hasta el momento, he descrito una experiencia particular inspirada en el deseo de innovar, de poder ser distinto y diferenciador a la hora de promover un activismo y defensa por los derechos humanos. Los derechos no solo se reclaman, sino que se deben ejercer. Para eso se necesitan organizaciones que busquen, no solo levantar la voz con un toque de innovación, sino que deben hacer su mayor esfuerzo para motivar e inspirar a muchas otras más a que se atrevan a explorar en sus ideas y su creatividad. Los derechos humanos no deben ser rígidos, no estamos hablando, como dicen los abogados, de “derecho positivo”, y mucho menos lo son las libertades individuales. Como dije: ¿si el mundo cambia, no cambia la manera en el cual promovemos derechos humanos?

Hay una concepción, a mi parecer, en la que creemos que “el Estado” es el malo de la partida, que es el “único” que viola derechos humanos… me parece muy interesante que mientras luchamos con los problemas que tenemos al frente, las nuevas tendencias giran en torno a debates como si el acceso a internet es un derecho humano, si uno de los nuevos focos de lucha son los derechos ambientales o de los animales, o, incluso, poder ver que las escuelas de derecho más prestigiosas del mundo están abriendo postgrados de “Derechos Humanos en las empresas”, analizando cómo una empresa privada puede violar los derechos fundamentales. El mundo va a otra velocidad, por lo que tenemos que luchar por solucionar los problemas que tenemos al frente sin dejar de visualizar o, incluso, inspirarnos al estudiar por dónde está yendo el mundo exterior.

A lo largo de mi corta experiencia, me he dado cuenta de que los países que mejor garantizan las libertades individuales y los Derechos Humanos son los países donde el Estado, la empresa privada y los ciudadanos interactúen de manera armónica y colaborativa. Ni el Estado es enemigo de la empresa privada ni la empresa privada es enemigo de los ciudadanos. El día que descubramos cómo promover de manera efectiva esta intersectorialidad de la mano de propuestas base en materia de protección a los Derechos Humanos será el día en el que, y estoy seguro de ello, iniciará un cambio tangible para nuestra comunidad.

 

[1] Estructura inconstitucional de control social en su mayoría está controlado por el Partido Socialista Unido de Venezuela que busca generar mecanismos de articulación ciudadana.

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