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FORO CUBANO Vol 6, No. 62  – TEMA:  CRISIS, DISOLUCIÓN Y TRANSICIONES DEL SOCIALISMO "REALMENTE EXISTENTE"

Economías de mercado y sistemas políticos autoritarios.

Por: Mauricio De Miranda Parrondo

Noviembre 2023

En la segunda mitad de la década de los años setenta del pasado siglo, los países europeos del llamado “socialismo real” mostraban signos evidentes de desequilibrios macroeconómicos; pérdida de dinamismo en el crecimiento económico, desbalances en sus cuentas externas; especialmente en sus relaciones con países capitalistas desarrollados, así como un relativo estancamiento y, en algunos casos, deterioro de los niveles de vida de sus sociedades respectivas. Esto llevó a sus gobiernos al abordaje de procesos de reforma económica con diversos grados de profundidad que lejos de cumplir su cometido, se vieron interrumpidos por el desplome del sistema político a fines de la década de los años ochenta y en 1991 por la desintegración de la Unión Soviética.

Sin embargo, en Asia, los gobiernos de China a partir de 1978 y Vietnam en 1986 se plantearon sendas reformas económicas que han producido notables cambios estructurales, sin que, por el contrario, se realizaran cambios políticos de significación alguna. En ambos países se han conformado economías de mercado, con determinado grado de intervención estatal, manteniendo el carácter autoritario de sus respectivos sistemas políticos.

En ambos países se hizo necesaria la existencia de una coyuntura política favorable a la reforma. En el caso de China, esto lo determinó la muerte de Mao Zedong y la derrota de la llamada Banda de los Cuatro por parte de la Vieja Guardia del liderazgo del Partido Comunista y el Ejército, que decidió restablecer a Deng Xiaoping en posiciones de liderazgo hasta convertirse en el máximo dirigente del país y estar en condiciones de impulsar el proceso de “Reforma y Apertura” que ha caracterizado la línea estratégica de la política económica de ese país a partir de entonces.

En el caso de Vietnam, el fallecimiento del secretario general del Partido Comunista de Vietnam (PCV), Le Duan, quien se había distinguido por posiciones conservadoras caracterizadas por un enfoque favorable al mantenimiento de la dirección centralizada de una economía esencialmente estatizada, creó las condiciones para un reemplazo generacional de parte de la dirigencia que logró que el 6º Congreso del PCV efectuado en 1986 aprobara el programa de Renovación (Doi Moi).

Las reformas económicas en China y Vietnam

En ambos casos, las reformas económicas han sido paulatinas, no exentas de frenos políticos impuestos por las fuerzas más conservadoras dentro de la dirigencia de los respectivos países. Sin embargo, en ambos casos se logró abandonar la dirección centralizada de la economía y su reemplazo por mecanismos de mercado.

Los rasgos principales de ambos procesos pueden resumirse en la orientación hacia el mercado en el establecimiento de los mecanismos de funcionamiento de la economía; la coexistencia de la propiedad estatal, mixta y privada, con una sostenida tendencia al incremento del peso de este último sector; apertura a la inversión extranjera orientada estratégicamente a la producción de bienes exportables; fomento de la industrialización a partir de la inclusión de sus respectivos sistemas productivos en cadenas productivas globales; despliegue de la actividad privada en la agricultura conservando el Estado la propiedad de la tierra; creación de un detallado mercado legal para regular el nuevo sistema económico, con garantías a la propiedad privada nacional y extranjera y leyes armonizadas con las prácticas internacionales más generalizadas.

Las principales medidas adoptadas en ambos países han sido, entre otras las siguientes: atracción de inversión extranjera directa para recibir recursos financieros y tecnología que permitieran mejorar la inserción internacional, además, modificar las respectivas estructuras económicas, de forma tal que, la condición de países agrícolas atrasados diera paso a una conversión en países industriales; apertura y diversificación de sus relaciones económicas externas, con una política orientada a la promoción de exportaciones; fomento del sector privado tanto nacional como extranjero, reduciendo la presencia estatal a ciertos sectores estratégicos; dinamización de los mercados domésticos; sistemas cambiarios con flexibilidad administrada por el banco central, el cual, sin embargo, es una agencia del gobierno y no una institución independiente; participación activa en los organismos multilaterales y de cooperación económica internacional.

Desde el punto de vista económico y social, ambas reformas han sido exitosas. Ambos países han logrado altas y sostenidas tasas de crecimiento de su Producto Interior Bruto (PIB). Entre 1990 y 2022 la economía china ha crecido a un ritmo promedio anual de 8,6% y la vietnamita 6,4%1, siendo los países con mayor dinamismo económico en las últimas tres décadas. En ambos casos se han verificado notables incrementos en los niveles de ingreso per cápita. De acuerdo con la base de datos de la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD por sus siglas en inglés), en 1990, el PIB per cápita de China a precios de 2015 era de 891 dólares estadounidenses (USD), mientras el de Vietnam alcanzaba solo a 521. Para 2022 ambos valores habían aumentado a 11.414 y 3.621 USD respectivamente. En 1990 este indicador para el caso de China representaba el 13,2% del promedio mundial y en el de Vietnam el 7,7%. Sin embargo, en 2022 el PIB per cápita de China a precios constantes de 2015 ha superado el promedio mundial en 1,9%, mientras Vietnam se ha acercado a ese promedio, aunque aún representa el 32,3% del mismo.

Ambos países han logrado éxitos notables en su inserción internacional. China se ha convertido en la primera potencia comercial del mundo, con una balanza comercial sostenidamente superavitaria, es el principal exportador mundial de bienes y el segundo importador. Vietnam, por su parte, ha logrado un ascenso sistemático de su presencia en el comercio internacional y también como exportador de bienes industriales. China ha transitado de una economía que produce bienes industriales de baja tecnología y altamente intensivos en el factor trabajo a una economía que produce bienes industriales de alta complejidad tecnológica e intensivos en capital. Mientras tanto, Vietnam no ha logrado alcanzar esa transformación, aunque ha avanzado notablemente en su desarrollo industrial, todavía asociado a tecnologías intensivas en mano de obra. China se ha convertido en uno de los principales receptores de inversión extranjera y, en los últimos años ha sido también uno de los principales inversionistas en el exterior. En el caso de Vietnam, se muestra una tendencia claramente ascendente como receptor de inversión directa foránea.

Ambos países han mejorado notablemente su índice de desarrollo humano (IDH). En 1990 cuando el Programa de Naciones Unidas dio a conocer el indicador ambos países estaban en niveles bajos y en el último Informe de Desarrollo Humano, ambos clasifican con un IDH alto (superior a 0,700). China ha pasado de 0,499 en 1990 a 0,768 en 2021, mientras Vietnam pasó de 0,483 a 0,703 en el mismo período3. Aunque ambos países están lejos del bienestar social prometido por el socialismo, han logrado disminuir notablemente la pobreza y mejorar la mayor parte de sus indicadores sociales.

Sistemas políticos autoritarios y totalitarios en China y Vietnam

A pesar del carácter profundo de las reformas económicas en ambos países, las dirigencias de los partidos comunistas respectivos se han asegurado el control indisputado del poder. En el caso de China se han conservado partidos “democráticos” minúsculos que hacen parte de la Conferencia Política Consultiva del Pueblo Chino, que fue la organización creada para coordinar la labor dirigente del Partido Comunista sin necesidad de suprimir los otros partidos aliados durante la guerra civil, siempre que no constituyeran un reto al monopolio del poder en manos de los comunistas. En el caso de Vietnam se ha conservado el Frente de la Patria, creado para asegurar una función similar al de su par en China, aunque en el país indochino se han disuelto los partidos no comunistas y este frente agrupa a todas las organizaciones que controla el PCV.

Como en los casos de los países del llamado “socialismo realmente existente”, en ambos países asiáticos los respectivos partidos comunistas cuentan con reconocimientos constitucionales como fuerzas políticas dirigentes. No obstante, en ambos países se adoptaron mecanismos para tratar de asegurar direcciones colectivas que rotasen cada cierto tiempo, con un máximo de diez años en el ejercicio de los principales cargos, lo cual pretendía por una parte, asegurar la renovación generacional, y por otra, evitar que el poder se concentrara en una sola persona, como había ocurrido en China durante el gobierno de Mao. No obstante, esta práctica ha sido desestimada en ambos países. En el caso de China, Xi Jinping ha iniciado sus terceros períodos como secretario general del Partido Comunista, presidente de la República y de la Comisión Militar Central, mientras que, en Vietnam Nguyen Phu Trong fue reelegido por tercera vez como secretario general del PCV a pesar de rebasar también la edad máxima permitida.

En ambos países se mantiene una fuerte censura ideológica, de prensa y cultural contra cualquier oposición a la línea política trazada por las dirigencias comunistas respectivas. La disidencia política es fuertemente reprimida tanto en China como en Vietnam. Los sistemas legislativos y los sistemas de administración de justicia respectivos no son independientes y, se subordinan a la línea política trazada desde el centro de poder. Los sistemas electorales no son libres y, las candidaturas son establecidas en el caso de China por la Conferencia Política del Pueblo Chino y en el de Vietnam por el Frente de la Patria, que son subordinados a los partidos comunistas respectivos.

A manera de resumen

Las reformas económicas en China y Vietnam han contribuido notablemente al mejoramiento del nivel de vida de ambas sociedades, a la disminución de la pobreza y al desarrollo económico y la mejor inserción internacional. Ello ha sido el resultado del abandono de los

sistemas de administración centralizada en ambas economías y su conversión en economías de mercado, en las que, no obstante, los respectivos sistemas estatales disponen de fuertes herramientas de regulación.

Sin embargo, la transformación económica, no ha estado acompañada de una liberalización de la vida política y la democratización de ambas sociedades. Los sistemas políticos de ambos países figuran entre los de mayor capacidad represiva en el mundo, consolidando su carácter autoritario y totalitario.

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