TEMA: ESPECIAL GRIPE ESPAÑOLA

Cuando la gripe mostró la verdadera Bogotá 1918-1919

Por: Carolina Benjumea, Laura Galvis, Catalina Rodríguez y Nathaly Rodríguez

Mayo 2020

Vistas

“La falta de recursos dejó de ser una excusa válida para no actuar. Esa idea de que sólo es válido actuar en el momento en el que se cuente con todas las respuestas y todos los recursos, es la mejor receta para la parálisis.” Jaime Lerner

La aparición de la Dama Española

La gripa española, también llamada la Dama Española, fue la pandemia más mortal de la historia de la humanidad, causada por una cepa del virus de Influenza, durante el periodo de 1918-1919. En 1918, se registran los primeros casos de muertes por una especie de gripe con alta mortalidad[1]. Se tiene registro de que en Estados Unidos comienzan las muertes en marzo de 1918, siguiendo en Francia y España y el resto de Europa, Latinoamérica, África, Medio Oriente, Asia y de regresó a América a través de buques españoles que llegaron a EUA, Argentina, Brasil y México. Terminó para octubre del 1919 con aproximadamente 50 millones de personas fallecidas. La alta virulencia con un estimado de contagio del 50-80% de población afectada, la falta de inmunidad, el contacto cercano entre los pacientes y la falta de control de infecciones secundarias contribuyeron en el incremento de los efectos de la pandemia[2].

 En octubre de 1918 llegó a Colombia, cuyos primeros muertos fueron registrados en la ciudad de Cartagena, luego en Bogotá y de ahí al departamento de Boyacá hacia el resto del país. A pesar de que se tiene poca información al respecto, la Junta de Socorros y la Dirección Nacional de Higiene (creada por la Ley 32 de 1918 y en reemplazo de la Junta Central de Higiene por la Ley 84 de 1918[3]) llevaron un registro cuidadoso en Boyacá y Bogotá. De hecho, un aspecto resaltado por los medios fue la incapacidad del gobierno para enfrentar la epidemia[4].

Boyacá fue la región más afectada. Murieron más de 1 900 personas entre octubre y noviembre de 1918[5].  Un estudio de la Universidad Pedagógica sugiere la relación entre el riesgo de muerte por la gripe y los factores: edad (Niños menores de 5 años, adultos mayores de 45 años), los adultos en edad económicamente activa, de 20 a 44 años, la altura sobre el nivel del mar y el consiguiente clima frío (entre los 2500 y 3000 msnm). Así mismo, se encontró que en los meses de lluvia (noviembre y diciembre) hubo mayor índice de mortalidad[6].  

 

Imagen 1. Extraída de la revisión de prensa

 

El avance desigual de la gripe

La Bogotá de 1918 estaba dividida en clases sociales profundamente marcadas, donde las más bajas fueron aquellas que sufrieron más durante la epidemia. La prensa Bogotana realizó seguimiento de los temas sociales durante la emergencia, de manera que para el presente texto se utilizó como fuente el periódico El Tiempo, el cual cuenta con una de las bases de datos virtuales más completas de Colombia. Además, este medio, en aquel entonces, era el más comprado y considerado como uno de los cinco grandes diarios de América Latina”[7], por lo que documentó cuidadosamente la epidemia incluso a pesar de que sus miembros enfermaran.

La gripe española, o “grippa”, como se le llamó en los diarios, modificó la cotidianidad de la sociedad colombiana. Afectó a la población desde los más pequeños hasta los más altos rangos del gobierno. En el gobierno, “los miembros del gabinete instala[ron] camas en los Despachos de los Ministerio ejecutivos”, el Parlamento “no pudo deliberar debido a que faltaban la mayor parte de los Representantes”[8]. Cerraron las escuelas y suspendieron clases, puesto que “es donde más estragos está haciendo la epidemia. Como ejemplo, en el Colegio San Bartolomé se encontraban enfermos más de cien alumnos[9].

El periódico El Tiempo del 21 de octubre de 1918 muestra cómo la población más vulnerable son personas de las clases más bajas. Primero, habla del gremio de sirvientas que se encontraba casi integralmente afectado por este mal, lo cual es causa de innumerables incomodidades en todas las casas. Es decir, debido a las malas condiciones dentro del lugar de trabajo, fue más difícil sobrellevar la epidemia para este grupo social. Segundo, los empleados de la Oficina de Telégrafos, por su parte, a pesar de estar contagiados,  “han tenido que trabajar seguido de día y de noche”. Tercero, la población de los aurigas (personas que llevaban los coches y los caballos por las calles), “que era en Bogotá la gente que consideraba inmunizada contra la grippa[10]”, enfermaron, haciendo que el tráfico en las calles disminuyera.

Otras dos poblaciones de principales afectados, al depender del ingreso directo de la Tesorería y el Estado, son las institutrices. “Las señoritas institutoras del Municipio de Bogotá, que no poseen otro recurso para subsistencia que el sueldito que con trabajo y fatigas de toda especie logran devengar”[11], no contaban con el dinero para su subsistencia, ya que se afirmaba que este había sido destinado para los “griposos”. Asimismo, los albergues para desamparados y mendigos no daban abasto, puesto que los recursos se destinaron a unas causas “más pertinentes”[12].

La prensa bogotana hacía mayor énfasis en el número de muertes a la fecha y cómo estas influyen en la sociedad. Por ejemplo, los títulos eran alusiones a las consecuencias de la gripa “la Epidemia de grippa en Bogotá y sus estragos”, “Escandalosa falta de caridad”, “Pobres maestras”, entre otros. Salió a la luz que en Bogotá la crisis no solo ocurrió en el ámbito de la salud sino también en la esfera social, puesto que se hicieron más evidentes las condiciones de desigualdad en la ciudad (que se encontraba en un momento clave de su crecimiento y desarrollo). El mayor número de víctimas se contó, desde luego, entre los sectores más pobres de la población.

 

Imagen 2. Extraída de la revisión de prensa

 

Privilegios de unos, mas no de otros

El deplorable estado de la infraestructura de la ciudad y las condiciones higiénicas y fisiológicas lamentables de la mayoría de la población bogotana fueron establecidas como las circunstancias relacionadas con la expansión de la gripa. “Todo esto por la carencia absoluta de ... excusados, desagües, alcantarillados, amplitud de las habitaciones y servicios de agua, de aseo y otros muchos que por esas aglomeraciones humanas de extramuros...”[13]. Además, como se muestra en el texto de Frank Molano Camargo, La “política” moral de los quejosos por el ornato y las basuras en la primera mitad del siglo XX en Bogotá, fue el tratamiento de las basuras y el embellecimiento de la ciudad de Bogotá lo que marcó la estructura social por zonas en la ciudad.  Entonces, había zonas como “los suburbios occidentales y del noroeste y suroeste, cuya urbanización que ha podido hacerse más correcta” donde las enfermedades infecto-contagiosas no fueron inminentes mientras que “la peligrosa influencia de tales zonas [en su mayoría del sur de la ciudad] es, pues, evidente"[14]. Se hizo un llamado a que el Consejo Municipal se preocupara por la solución a tan grave problema, en especial donde la higiene era precaria, principalmente en los barrios Paseo Bolívar, las Cruces y San Diego.

El Doctor Eliseo Montaña publicó el primero de enero un artículo llamando La atención pública al aumento de mortalidad de Bogotá, reprochado a las autoridades que han pospuesto la realización de las grandes obras de saneamiento en comparación de otras ciudades de sur América.  Dice que al instalar aparatos purificadores de agua se podría retornar la inversión ($12 000 pesos) en el segundo año, salvando 12 vidas (asumiendo que cada una de estas vale $1 000 pesos), y el resto del dinero queda para la riqueza pública. Evitando así todas “las vidas que se hubieran podido salvar durante el año 1918”[15]. El tema del acueducto es recurrente pues representó un problema de higiene, lo que era un peligro para las personas en cuanto a la epidemia y su propagación en la ciudad, así que acciones como estas se hicieron más frecuentes, con la esperanza de recibir respuestas del gobierno frente a este acontecimiento donde los más vulnerados, eran las clases bajas[16].

Así mismo, “la falta de alcantarillado es una de las principales peticiones de habitantes de Bogotá que claman por respuestas del gobierno en cuanto a estos problemas que los agobia”[17]. Tan solo el mes de noviembre de 1918 estuvo gravemente afectado por la temporada de lluvias. Hubo “varios barrios y especialmente en los de San Diego y Paseo Bolívar, [donde las] inundaciones asumieron proporciones alarmantes”[18].  En los sectores más pobres de la ciudad caía tanta agua que fue reventando los interiores de las casas dañando lo material y agravando los síntomas de gripe. Este aspecto no es único de Bogotá, ocurría en todas las ciudades capitales latinoamericanas del momento, que estaban en pleno crecimiento y desarrollo industrial. A su vez se veía una negligencia por parte de las instituciones menores para afrontar la situación[19].

 

Imagen 3. Extraída de la revisión de prensa

 

La preocupación de la población que utiliza este medio de comunicación, con respecto a la epidemia, es una manera de que las personas menos privilegiadas se comuniquen y expresen sus quejas, sobre los síntomas de la gripe española, su contagio e incluso temas de higiene en la ciudad. Están en desacuerdo formal con la creencia de que pueda recrudecer con su antigua violencia la pasada epidemia de gripa, y sostiene que los casos que de ella existen actualmente en la ciudad exhiben solo los caracteres endémicos de la afección gripal común que siempre ha reinado”[20]. Existe un grado de incertidumbre y desconocimiento, por lo que dicen más adelante en el mes de abril: “esta epidemia que al principio y por todas partes, no había causado gran alarma, ha resultado más mortífera que la cruenta guerra de cuatro años y medio que el mundo padeció”[21].

Otro factor que demuestra la desigualdad social de la época es la dignidad en la cual las personas más vulnerables de la ciudad tuvieron que ser enterradas. Los muertos a causa de la gripe fueron en su gran mayoría “gente pobre obligada por las necesidades de la vida”[22]. Se describe cómo se enterraron en fosas 74 personas que murieron en el Barrio San Cristóbal, en el sur; 18 del hospital de San Juan de Dios; 4 del Anfiteatro; y 6 del hospital de la calle 26. Mientras que en el cementerio de chapinero se enterraron 5 personas”[23] con dignidad.

En cuanto a la acción de la Alcaldía, como la situación era precaria y había muy baja eficiencia de los servicios fúnebres, el Alcalde envió una cuadrilla de 30 peones, con vigilancia de la policía, que trabajaron en abrir fosas”[24]. Más allá de la capacidad de los servicios fúnebres, la capacidad del Estado era precaria. Podría decirse que la epidemia de gripa de 1918 hizo visible de manera tan contundente estos hechos, que una vez abandonó la ciudad, se inició una etapa de transformaciones urbanas e higiénicas de gran significado para la historia de la medicina y para la historia política nacional[25].

Otra acción bastante limitada que tomó el gobierno local fue decretar: “Créase un servicio especial de cuatro médicos y cuatro practicantes, con las asignaciones y personal que se señalará oportunamente. Este personal estará obligado a concurrir a las habitaciones de los enfermos pobres, situadas en las zonas que previamente se les señale, con el fin de tratar los casos que en ellas se encuentren y expedir a los enfermos las correspondientes fórmulas de tratamiento”[26]. Sin embargo, envían únicamente cuatro personas capacitadas para hacer frente a la gripe. Es de destacar que se tiene conciencia de la necesidad mayor que estas personas podrían tener al destinar parte del gasto público al servicio médico y pago de fórmulas de los enfermos.

Un mes después, salió un artículo sobre la “Escandalosa falta de Caridad” proveniente de la queja de una ciudadana frente a la falta de atención que le da el gobierno a ella y a sus ciudadanos vecinos en relación con la gripe española.

“Hace cuatro días hállome gravemente enferma, epidemia gripe. Nadie acércase ofrecerme un vaso agua, cartero que servíame enfermó también, Ruégole llamar atención Alcalde esta, ver si provee necesidad enviándome una persona que al menos no me deje morir de hambre”[27].

La reclamación de la ciudadana muestra dos cosas. La primera, que la Alcaldía no tenía los medios ni la infraestructura suficiente para atender a todos los ciudadanos. Y segundo, la contraposición de la narrativa en la prensa sobre el tratamiento de clases sociales. Mientras que la ciudadana se quejaba, paulatinamente se publicó un artículo sobre cómo “la gripe ha matado a Guillermo Apollinaire, uno de los ingenios más vastos y más nuevos de la intelectualidad francesa”[28]. La primera exige la atención y la segunda es una persona de la alta sociedad que tiene suficiente importancia para dedicársele un espacio a su muerte en el periódico por encima de los cientos de muertes de las demás personas.

 

Imagen 4. Extraída de la revisión de prensa

 

A falta de ayuda, caridad

La Junta de Socorros solicitó Personería Jurídica para poder atender a quienes más lo necesitan. Esto se debe a que principalmente la Cruz Roja no se ha hecho sentir mucho. Otras noticias mostraban la proporción de atendidos dependiendo del origen de los recursos: “Los atacados de la enfermedad que fueron atendidos por la beneficencia, fueron 6 013. Se calcula que 4 000 atacados se atendieron con recursos propios”. Llama la atención que la noticia hable sobre los pacientes de esta epidemia que son atendidos por beneficencia y quiénes por recursos propios, haciendo una clara distinción social[29]. Entonces, aunque existió la beneficencia en Bogotá, no fue suficiente para mitigar del todo las desigualdades sociales que existían, las cuales se exacerbaron.

 

Imagen 5. Extraída de la revisión de prensa

No todos los privados podían ayudar, en algunos casos las farmacias tuvieron que incrementar los precios de los remedios que eran recetados durante la época. Claramente, al hacer esto las personas más vulnerables incrementaron su riesgo al no poder acceder a los medicamentos. “La emulsión de Scott ha subido de precio en las boticas de todo el mundo. Preguntados los fabricantes explican que la subida ha sido indispensable y no guarda relación con el aumento en lo que la casa tiene que pagar ahora por el aceite de hígado de bacalao que se importa de Noruega, el cual por las consecuencias de la guerra está costando cuatro o cinco veces más que en años anteriores. Pero la Emulsión de Scott es un producto de primera necesidad y no habrá remedio que pagar el nuevo precio pues la experiencia muestra que en medicinas lo barato es caro”[30]. El incremento de la medicina no ocurre necesariamente por la voluntad de las farmacias bogotanas sino que son producto de eventos importantes como lo fue la Primera Guerra Mundial, que lastimosamente afectó e incrementó la crisis económica en Colombia. Con eso, la estructura misma es desventajosa para el país, y, sobre todo, las personas más vulnerables no solo se contagian más rápidamente por las condiciones de vivienda sino también por la poca capacidad de comprar medicinas.

 

Imagen 6. Extraída de la revisión de prensa

Además, en Bogotá hacía falta desarrollo tecnológico en términos de recopilación de síntomas y conocimiento de tratamientos. Los pacientes morían sin importar el esfuerzo que los médicos y enfermeros realizaban. Aunque algunos doctores afirmaban tener éxito en el tratamiento, no estaba científicamente comprobado y no era posible reproducir los resultados en los demás pacientes[31]. Ahora bien, no fue la única ciudad latinoamericana en sufrir la fuerza de la gripe, en Río de Janeiro se “…recuerda lo ocurrido en Bogotá, pero en términos mil veces más graves”[32] y en México tildan de desobediente a la policía al permitir que la cifra de mortalidad se incremente diariamente ya que se habían mandado órdenes para que la población tomara algunas recomendaciones y no se había hecho caso. La población aseguró que las medidas tomadas por la policía fueron en vano[33] y se comenzó a creer que los periódicos eran fuente de propagación haciendo que “doscientas y ocho personas fallecieran en México a consecuencia de la influenza española”[34]. Por lo tanto, Bogotá no fue la única ciudad que mostró atraso tecnológico para contrarrestar la pandemia.

Finalmente, tras realizar la revisión de prensa, fue posible ver cómo la sociedad bogotana de 1918 y 1919 tuvo que vivir cada rezago de la gripe. No solo enfermó, sino que sufrió las consecuencias económicas, agravando su situación dentro del sistema socioeconómico de la ciudad. Y no solo se incrementaron las brechas sociales importantes entre las clases y problemáticas típicas de una ciudad capital en crecimiento, sino que como consecuencia de la gripe se hicieron más evidentes. Precisamente, ahí el valor de la revisión de prensa, ningún otro documento sirve con tanta precisión para medir el desarrollo de una sociedad. Los periódicos de la época no solo mostraban una cara de la misma, sino los asuntos políticos, sociales, económicos, culturales, judiciales, entre otros del siglo XX.

Es grande el rol de los medios de comunicación, sobre todo cuando no existía la tecnología que existe hoy, permitiendo conocer cómo un suceso de coyuntura pudo influir tanto en el desarrollo de la sociedad bogotana y la construcción de la ciudad capital. Esto en una sociedad dividida por el bipartidismo Liberal-Conservador, donde los medios tradicionales incrementaban o reconciliaban las diferencias partidarias. Para ese momento, el periódico El Tiempo aún no había oficializado su pertenencia al Partido Liberal, pero sí se logra ver el clima político del momento como, por ejemplo, el descontento con el Presidente Marco Fidel Suárez. También mostraba sus noticias con un tinte social, lo que permitió realizar un ejercicio crítico sobre los cambios que Bogotá tuvo que sufrir como consecuencia de la epidemia. 

La epidemia de gripe puso en evidencia las profundas brechas entre sectores de la ciudad. Primero, afectando todos los sectores de la población, pero de mayor forma los sectores con una higienización precaria, ausencia de acueducto, mujeres dedicadas al servicio y cuidado con condiciones lamentable de trabajo, y otros sectores vulnerables. Segundo, las iniciativas gubernamentales no fueron suficientes para ayudar a todas las personas pobres afectadas, de manera que hasta los entierros debieron ser indignos al arrojarlos en fosas comunes, puesto que no tenían el capital para pagar entierros dignos ni existía el espacio para hacerlo. Por último, el incremento de precios, no solo en medicinas, sino que en el resto de bienes en la sociedad de la época, por lo que se aumentaron las brechas de desigualdad en el país. 

Referencias

Banrepcultural. 2020. “Treinta y Seis Mil Quinientos Días de Prensa Escrita.” 2020. https://www.banrepcultural.org/biblioteca-virtual/credencial-historia/numero-178/treinta-y-seis-mil-quinientos-dias-de-prensa-escrita.

Xiomarydi, E. Pineda, A.; & Martínez, M. (2010). “Análisis Histórico Epidemiológico de La Pandemia de Gripa de 1918-1919 en Puente Nacional”. Pp. 1-10

Eslava, J. (2018). “Las Ideas Médicas Sobre La Epidemia de Gripa de 1918”. Bogotá: Opiniones, Debates y Controversias. Pp. 84-97.

Eslava, J.; García, M.; & Guevara, A. (2010). “Dudas y desasosiego ante la epidemia de gripa en Bogotá, Colombia en 1919”. Pp. 112-114.

Manrique, F.; Martínez, A.; Meléndez, B.; & Ospina, J. (2009). “La Pandemia de Gripe de 1918-1919 en Bogotá y Boyacá, 91 Años Después”. Pp. 182–191.

Guerrero, J.; Wiesner, L.; & Abel, F. (2011) “Historia Social y Cultural de la Salud y la Medicina en Colombia, Siglos XVI-XX”. Pp. 270-280.

Gamboa, L.; Rodríguez, P.; Martinez, A. (2006). “Impacto de la pandemia de gripa de 1019-1919 en Aquitania y Tinjacá (Boyacá Colombia)”.

Martínez, A. & Ospina, J. (2009). “Impacto de La Pandemia de Gripa de 1918-1919...,”. Pp. 53–81

 

[1] Eslava, J.; García, M.; & Guevara, A. (2010). “Dudas y desasosiego ante la epidemia de gripa en Bogotá, Colombia en 1919”. Pp. 112-114

[2] Xiomarydi, E. Pineda, A.; & Martínez, M. (2010). “Análisis Histórico Epidemiológico de La Pandemia de Gripa de 1918-1919 en Puente Nacional”. Pp. 1-10

[3] Abel, F.; Martínez, M.; Gustavo, F.; & Manrique, A. (2011). “La Pandemia de Gripa de 1918 en Bogotá”. Pp. 147-65

[4] Guerrero, J.; Wiesner, L.; & Abel, F. (2011) “Historia Social y Cultural de la Salud y la Medicina en Colombia, Siglos XVI-XX”. Pp. 270-280

[5] Gamboa, L.; Rodríguez, P.; Martinez, A. (2006). “Impacto de la pandemia de gripa de 1019-1919 en Aquitania y Tinjacá (Boyacá Colombia)”.

[6] Xiomarydi, E. Pineda, A.; & Martínez, M. (2010). “Análisis Histórico Epidemiológico de La Pandemia de Gripa de 1918-1919 en Puente Nacional”. Pp. 1-10; Fred G.; Manrique, F.; Martínez, A.; Meléndez, B.; & Ospina, J. (2009). “La Pandemia de Gripe de 1918-1919 en Bogotá y Boyacá, 91 Años Después”. Pp. 182–191.

[7] Banrepcultural. (2020). “Treinta y Seis Mil Quinientos Días de Prensa Escrita”.

[8] El Tiempo. (1918). “La gripe y los estragos que causa”.

[9] El Tiempo. (1918). “La gripe y los estragos que causa”.

[10] El Tiempo. (1918). “La gripe y los estragos que causa”.

[11] El Tiempo. (1918). “Pobres maestras”.

[12] Gamboa, L.; Rodríguez, P.; Martinez, A. (2006). “Impacto de la pandemia de gripa de 1019-1919 en Aquitania y Tinjacá (Boyacá Colombia)”; Eslava, J. (2018). “Las Ideas Médicas Sobre La Epidemia de Gripa de 1918”. Bogotá: Opiniones, Debates y Controversias. Pp. 84-97; Martínez, A. & Ospina, J. (2009). “Impacto de La Pandemia de Gripa de 1918-1919...,”. Pp. 53–81

[13] El Tiempo. (1918). “El aguacero: De ayer y la terrible inundación que causó en San Diego”

[14] El Tiempo. (1918). “Estado sanitario de Bogotá”

[15] El Tiempo. (1918). “Estado sanitario de Bogotá”

[16] El Tiempo. (1919). “La emulsión de Scott”

[17] El Tiempo. (1919). “El gerente del acueducto y la purificación de las aguas”

[18] El Tiempo. (1919). “Por la seguridad y el aseo de Bogotá”

[19] El Nacional. (1919). “El Sr.Presidente ha ofrecido su ayuda para combatir la peste”

[20] El Tiempo. (1919).  “La Junta de Socorros, la vuelta de la gripe y la alcaldía municipal”

[21] El Tiempo. (1919). “Las víctimas de la gripe”

[22] El Tiempo. (1918). “La epidemia de gripa en Bogotá y sus estragos”

[23] El Tiempo. (1918). “La lucha contra la epidemia de gripa en Bogotá”

[24] El Tiempo. (1918). “La epidemia de gripa en Bogotá y sus estragos”

[25] Gamboa, L.; Rodríguez, P.; Martinez, A. (2006). “Impacto de la pandemia de gripa de 1019-1919 en Aquitania y Tinjacá (Boyacá Colombia)”.

[26] El Tiempo. (1918). “La epidemia de gripa en Bogotá y sus estragos”

[27] El Tiempo. (1918). “Escandalosa falta de caridad”

[28] El Tiempo. (1919). “Muerte de un gran escritor”

[29] El Tiempo. (1919). “Por telégrafo”

[30] El Tiempo. (1919). “La mortalidad en Bogotá y la purificación de las aguas”

[31] Eslava, J. (2018). “Las Ideas Médicas Sobre La Epidemia de Gripa de 1918”. Bogotá: Opiniones, Debates y Controversias. Pp. 84-97

[32] El Tiempo. (1919). “Los estragos formidables que hizo la gripa en Rio de Janeiro”

[33] El Nacional. (1918). “Esta cifra representa el 43 por ciento del total de defunciones”

[34] El Nacional. (1919). “Doscientas ocho personas fallecieron ayer en México a consecuencia de la cruel y fatídica influenza española”

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