Cine cubano, fuera del “Cine Cubano”.

Por: Lynn Cruz*

Diciembre 2019

Vistas

*Actriz y escritora. Entre sus últimas publicaciones se encuentra la novela Terminal (Premio Gaveta en Rep. Checa, 2018).

No debe ser secreto que, en Cuba, se agudicen las tensiones entre artistas y políticos. Si bien uno se adentra en la historia con mayúscula de este pedazo de tierra anclado en medio del Atlántico, para descubrir que estas se arrastran desde la colonia, pero con ciertos matices. Seguramente este comentario provoca la misma pregunta que me hice al leer La novela de mi vida, del escritor cubano Leonardo Padura. La vida del poeta romántico José María Heredia, me lleva al cuestionamiento, ¿qué hizo de distinto la Revolución cubana? ¿Por qué fue un gol en todos los aspectos, incluida la cultura? Tendría entonces que agradecer a Fidel Castro, habernos librado de la república, para al final devolvernos al colonialismo español. 


Nada de lo que argumentaré será nuevo. Pero resultaría banal, sino se tratase de mi propia experiencia. La década de los sesenta resulta clave para entender la arquitectura, la ingeniería genética del sistema. El período de las revoluciones. Quienes en aquel tiempo creyeron que haría la diferencia, tuvieron que abandonar la isla. Se implantó un nuevo régimen que creó otro tipo de horror. El miedo a pensar distinto, no ya a expresarlo, pues este, de por sí resulta el crimen confeso. Miedo a llevar la marca del disidente. De este modo, el pensamiento se convirtió un estorbo, ser gay, prostituta, testigo de jehová, y ente cuestionador, terminó siendo la misma cosa. 


Para rematar, había que uniformar a los artistas e intelectuales. Esta parte de la historia comenzó en aquel discurso Palabras a los intelectuales, pronunciado por Fidel en el año 1961. Tampoco estoy arrojando una información novedosa. A veces me pregunto para qué insistir en lo mismo, por qué todo resulta repetitivo en Cuba. Tal vez nuestra tragedia radica en ello, en el agotamiento político. Ni siquiera es original. Lo que sucede en este país es la réplica de un terremoto que aconteció del otro lado del mundo. Una película predecible, pero que empieza a ser infinita.  


Partiendo del binomio cine y revolución cubana en los 60. La viva estampa de la belleza. La epopeya y los protagonistas: “Sus héroes”. En medio de la propaganda emergieron cineastas y películas que pudieron burlar a la censura. La revolución terminó siendo una marca. Fracasaron las revoluciones, pero el mercado es invencible. Eh ahí otra de las grandes cuestiones, no es lo mismo la revolución hacia dentro que hacia afuera de la isla. ¿Por qué se exporta la ficción revolucionaria? ¿Tal vez porque la alternativa para los pueblos de Latinoamérica, se sigue postergando? ¿Quiénes son los responsables entonces? ¿El imperialismo ruso, chino o el estadounidense? ¿Pablo Escobar, el Capo o Fidel Castro? 


Demasiados sofismas. El hombre primitivo se dibujaba a sí mismo en una cueva. Un millón de años después, la imagen es en HD y en la pantalla de un móvil. Las personas se debaten entre el ser social físico, y el virtual. Qué valor tendría entonces el cine, sino el añadido por los propios cineastas y la tradición. Cine y poder van de la mano. El fantasma de la locomotora de los Lumiere, avanzando hacia los espectadores, derivó en la poción mágica de adormecimiento a las multitudes.  


Desde hace más de medio año, colaboro de manera constante, con el Instituto Internacional de Artivismo Hannah Arendt INSTAR, que dirige la artista visual Tania Bruguera. Nos conocimos en 2017. Nos reconocimos en los márgenes. Desde entonces y finalmente apareció un nuevo espacio, a dónde defender la libertad de expresión del artista, no estoy diciendo sea el único, pero para el cine es el primero. 


También en INSTAR, se desarrollan proyectos cívicos. A veces para mí resulta bucólico, pero lo novedoso tiene esa pizca de incomprensión también. La mente de Bruguera va muy rápido, adelantándose a lo que vendrá después. ¿No es eso lo que se dice de un revolucionario? Claro, si una revolución da un giro completo, entonces hay que partir del mismo punto en que se originó. En INSTAR se repite mucho: “recuperar la ética y las ideas de la revolución”. O sea, quienes trabajamos allí, incluida su directora, resultamos el producto del adoctrinamiento en las escuelas cubanas, y ahora somos rechazados por el sistema que nos formó. 


En la sección de cine me apoyé para presentar el proyecto al instituto, en el manifiesto de los cineastas que fundaron el Instituto del Arte e Industria Cinematográficos ICAIC, en la década de los 60. Me di cuenta que las mismas inquietudes de entonces, reaparecen en las nuevas generaciones. La diferencia radica en que el cine cubano no es más propiedad única del Estado. De hecho, se producen más películas de manera autónoma, que dentro de las instituciones. Esto ofrece mayor libertad, tanto en contenido como en forma. 


No hace falta crear un movimiento porque las obras hablan por sí solas. Además de mi trabajo en Producciones Pirámide, me dispuse a emprender este nuevo viaje, coordinando y moderando la Muestra Cine Independiente- Cine Pendiente. Seis directores han asistido a las presentaciones y debates que hacemos de los filmes. Entonces, y para cerrar el año decidimos hacer algo distinto, que terminó siendo el Festival de Cine Instar FCI, primero de su tipo en Cuba. Nunca antes se había hecho un evento así fuera de las instituciones establecidas. Primer logro de los independientes para la libertad de expresión en el séptimo arte en Cuba. 


A la par, acontecía el 41 Festival del Nuevo Latinoamericano de La Habana. Resolvimos hacer el FCI, dentro de las fechas oficiales para la fiesta del cine en la isla, por protección. A Media Voz, documental independiente, de Heidi Hassan y Patricia Pérez sobre la emigración, que obtuvo el premio a Mejor Documental en el Festival de Cine Internacional de Ámsterdam (IDFA), también fue laureado en La Habana con el Premio Coral. Coincide este hecho inusual, reconocer a las películas que se gestan fuera de la isla (en otro tiempo satanizadas, o ignoradas), con las declaraciones de Miguel Díaz Canel, haciendo un llamado a conversar con los emigrantes cubanos. ¿Qué tipo de emigrados serán los elegidos? En un momento tan delicado (el gobierno cubano está desbancado), hay que poner atención cuando el artista está siendo utilizado, para provocar el aplauso inducido, ante las necesidades del poder. 


Paralelamente el filme ¿Eres Tú Papá? ETP, del cineasta Rudy Riveron Sánchez, fue ignorado por dicho evento. El director convocó a los participantes en la película, a una presentación privada en el Espacio Irreverente. Presionaron a Eva González, su directora. Así fue que el staff cubano, incluido los actores, nos quedamos sin la posibilidad de ver la película en la pantalla grande. Es necesario recordar que, en 2016, la empresa de estatus indefinido RTV Comercial, que ha tomado mucha fuerza en los últimos años, encargada de las producciones nacionales y extranjeras, recibió el proyecto sin objeciones, y los pagos e impuestos por el salario, así como permisos de filmación, renta de locaciones y todas las tramitaciones se hicieron por esa vía. El presidente del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana Iván Giroud, por su parte, adujo que la responsabilidad de la ausencia del filme en dicho evento era de los productores de ETP, razón refutada por Riveron Sánchez en su muro de Facebook.  Al vetarla ahora de un espacio privado, queda en evidencia la censura del filme. 


Así mismo a una cineasta extranjera que participó en el FCI, como tenía programada una película en el festival oficial, la amenazaron y le cancelaron las entrevistas que tenía programadas en los medios establecidos.  Ella decidió no asistir más a nuestro espacio. Estos eventos, visibilizan la complejidad de los manejos políticos, dentro de la industria cinematográfica. Existe diversidad hasta dentro de los autónomos, algunos a pesar de autodenominarse independientes, tanto dentro como fuera de Cuba, marchan paralelamente a las instituciones establecidas, porque el cine tiene ese germen conservador. Sin embargo, y retomando la experiencia interna, continúa la narrativa oficial de lo homogéneo, en medio de una economía de mercado que segrega, pero pretende seguir vistiendo, el traje de fuerza estalinista. 

UNIVERSIDAD SERGIO ARBOLEDA

SEMILLERO DE ESTUDIOS SOBRE CUBA

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