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FORO CUBANO Vol 5, No. 49 – TEMA: 11J: "RELACIONES DE PODER Y CONSOLIDACIÓN AUTOCRÁTICA EN CUBA" -

Autocratización, la práctica más allá del concepto

Vistas

Por:  Juan Nicolás Torres González

Octubre 2022

En las dos últimas décadas los retrocesos democráticos se han vuelto una tendencia dentro de la política global (Carothers y Press, 2022). Esto ha repercutido en que los regímenes autocráticos alrededor del mundo hayan ganado destaque como objeto de estudio de las Ciencias sociales. 


A través del estudio de dichas experiencias autocráticas se ha podido entender las relaciones y prácticas que surgen entre ciertas variables, ya sean de tipo social, cultural o político, entre otros, y el impacto que éstas tienen sobre el surgimiento, la consolidación y organización de sistemas autocráticos en determinadas sociedades. Sin embargo, todavía existe poco consenso con respecto a la explicación de estos procesos en ciertos países. 


El presente texto busca identificar algunas características y dinámicas de los procesos autocráticos a partir de contenidos teóricos que anteriormente han tratado de orientar la discusión sobre el tema. También pretende reflexionar sobre las evidencias que relacionadas a este tópico ofrecen los casos de países como Cuba. Para lograr este objetivo, en primer lugar, se realizará una definición de las formas como se pueden presentar los procesos de autocratización; en segundo lugar, se revisarán los aportes teóricos existentes alrededor del tema y que se enfocan en las explicaciones sobre la durabilidad de los regímenes autocráticos; y, en tercer lugar, se presentarán una serie de conclusiones recopilando la información de los puntos anteriores a la vez que se realiza una descripción del caso cubano.


Para conceptualizar la autocratización se pueden considerar dos enfoques que, más allá de entenderse como excluyentes entre sí, deben asumirse como dos momentos de un mismo fenómeno, ya que parten de puntos de partida e intensidades diferentes. Se trata, por un lado, del enfoque sobre la erosión democrática y, por otro lado, de la autocratización como tal.


La erosión democrática se refiere a la pérdida de atributos democráticos en un sistema político, generando efectos que, si bien pueden cambiar la calidad democrática del sistema, no necesariamente implica un cambio de su naturaleza. Este proceso se subdivide en dos tipologías diferentes. La primera de estas es el retroceso democrático, que implica una pérdida gradual o repentina de atributos democráticos y donde, inclusive, pudieran estancarse ciertos atributos autoritarios. La segunda es la autocratización como tal, que se refiere a formas de erosión de atributos democráticos en regímenes ya considerados autoritarios y, por tanto, con intensidades de desgaste más profundas.


La autocratización también presenta varias tipologías, como lo son la recesión democrática, el quiebre democrático y la consolidación autocrática. El quiebre o colapso democrático es el momento en que una democracia cambia a un régimen autocrático, en cuanto que la consolidación autocrática se refiere a la existencia de reglas, principios, instituciones, prácticas, formas de gobierno, etc. que favorecen la permanencia de sistemas autocráticos. Además de estos atributos, la realidad de los sistemas autocráticos de la actualidad ha demostrado que, de hecho, como lo mencionan Dukalskis y Gerschewski (2017), el uso del adoctrinamiento como herramienta para legitimar el régimen autocrático se ha vuelto extremo, más característico de los totalitarismos, y relativamente raro, ya que las autocracias han expandido los medios por los cuales buscan legitimidad. 


Con relación a tales procesos de consolidación autocrática, parte de la literatura existente se ha enfocado en generar diversos aportes teóricos para explicar sus desarrollos y permanencias a través del tiempo. No obstante, en este debate se pueden identificar tres enfoques o posturas relevantes. 


 Un primero enfoque es el de Dukalskis y Gerschewski (2017), que establecen que la durabilidad de estos regímenes se sustenta en la legitimidad que hayan podido construir, por medio de cuatro mecanismos fundamentales: el adoctrinamiento, la pasividad, el rendimiento y la democracia procedimental. Otro enfoque es presentado por Levitsky y Way (2022), quienes plantean que las dictaduras nacidas de la revolución social y, especialmente, violenta, son extremadamente duraderas a pesar de las crisis económicas, el descontento social y la presión externa a la que se ven sometidas. Por fin, una última perspectiva es la que presenta Merkel (2017), quien propone que la legitimidad de los regímenes autocráticos se logra por medio de la combinación de factores ideológicos con el rendimiento, la minimización de la represión y un nivel medio de cooptación.


Estudiando más a fondo las postulaciones de Dukalskis y Gerschewski (2017), los autores mencionan que la legitimidad por medio del adoctrinamiento, si bien ya no es tan frecuente, sigue siendo un factor importante para la durabilidad de las autocracias. Esto se debe a que la imposición de una ideología política desde arriba puede generar sobre la población un sentimiento de pertenencia en relación con el régimen. Así mismo, la implementación de estrategias que generen pasividad civil busca desmovilizar a los potenciales contendientes al poder, estimulando un sentimiento de resignación delante de las realidades sociopolíticas. De esta manera, la sociedad civil le atribuye menor importancia a la movilización social, y los mecanismos de rendimiento buscan reducir la participación ciudadana satisfaciendo las necesidades de las personas, de modo que se sacrifica la participación en favor del orden, la estabilidad y el crecimiento (Dukalskis y Gerschewski, 2017). Finalmente, para la legitimación por medio de la democracia procedimental, se cuenta con el papel de instituciones, partidos, parlamentos y la implementación de elecciones para instrumentalizar las prácticas autocráticas, de represión y cooptación, aparentando, tanto a nivel doméstico como internacional, una democracia legitima y la materialización de voluntad popular (Dukalskis y Gerschewski, 2017).


Por su parte, Levitsky y Way (2022) formulan que las causas revolucionarias de los regímenes autoritarios conllevan esfuerzos radicales para transformar el orden social, pero desencadenan un intenso conflicto contrarrevolucionario que termina fomentando la unidad y la construcción del Estado que sustenta el autoritarismo. Esto se debe a que la amenaza contrarrevolucionaria genera una élite gobernante cohesiva y un aparato coercitivo poderoso y leal. De este modo, se estimulan vínculos estatales y profesionales que, como lo revela Elias (1970), promueven vínculos emocionales que funcionan como forma de control estricto y legitiman el uso de la violencia física contra los que no son miembros de estos grupos. Así mismo, por medio del análisis estadístico Levitsky y Way (2022) evidencian que los regímenes autoritarios surgidos de revoluciones sociales violentas sobrevivieron, en promedio, tres veces más tiempo que sus contrapartes no revolucionarias. 


Finalmente, Merkel (2017) establece que la legitimación se nutre siempre de dos fuentes: una vinculada a lo normativo-ideológico y otra relacionada con los resultados. También plantea que la durabilidad de los regímenes autocráticos produce la estabilidad de estos, siendo que esta estabilidad está determinada por la combinación de la represión -pudiendo esta adoptar diferentes formas e intensidades- y la cooptación. Esta última se da cuando las elites autocráticas logran que actores y grupos influyentes situados por fuera del propio núcleo se comprometan con la dictadura.

Varios de los enfoques descritos anteriormente sobre la explicación de la durabilidad autocrática se pueden aplicar a la experiencia cubana. Por un lado, dentro de Cuba se refleja la implementación de instrumentos democráticos (aunque limitados) en la pretensión de legitimidad y una marcada influencia ideológica que podría categorizarse como adoctrinamiento. Si bien no se llegan a evidenciar completamente procesos de rendimiento, si se perciben prácticas de pasividad delante de la configuración política, que favorecen la consolidación autocrática. Por otro lado, los orígenes revolucionarios del régimen cubano explican el sentido de pertenencia al mismo por parte de algunos sectores de la sociedad en contra de amenazas contrarrevolucionarias que se han reflejado a través de actores como lo son los Estados Unidos. De este modo, se explica la aplicación de dinámicas de represión y cooptación que ha permitido la permanencia del régimen a lo largo del tiempo, a pesar de los cambios políticos y complicaciones económicas que se han dado en la isla, tanto por factores internos como externos.


Referencias


Carothers, T., & Press, B. (2022). Understanding and Responding to Global Democratic Backsliding. Carnegie Endowment for International Peace.


Dukalskis, A., & Gerschewski, J. (2017). What autocracies say (and what citizens hear): Proposing four mechanisms of autocratic legitimation. Contemporary Politics.


Elias, N. (1970). Sociología Fundamental. Gedisa Editorial.


Lachapelle, J., Levitsky, S., Way, L. A., & Casey, A. E. (2022). Social Revolution and Authoritarian Durability. World Politics, 72(4), 557-600.ç


Levitsky, S., & Way, L. (2022). Revolution and Dictatorship: The Violent Origins of Durable Authoritarianism. Princeton University Press.


Merkel, W. (2017). Por qué perduran los regímenes autoritarios. Nueva Sociedad.

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