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Cuba en América Latina

¿Un nuevo ciclo del regionalismo latinoamericano en el siglo XXI? Desafíos y limitaciones después de la normalización de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos.
El 17 de diciembre de 2014 comenzaron las conversaciones bilaterales entre los Estados Unidos y Cuba luego de más de medio siglo de tensiones y hostilidades entre los dos países. Una de las interrogantes que levanta este proceso es si los gobiernos de América Latina y el Caribe contribuyeron de alguna manera a este diálogo, en el marco de su creciente autonomía de los Estados Unidos y de los acelerados cambios en las relaciones hemisféricas y en el entorno global. Para responder a esta interrogante la presentación aborda el análisis de dos importantes factores que contribuyeron a este proceso. En primer lugar, la nueva arquitectura de la gobernabilidad regional que se estructuró luego del fin de la Guerra Fría y de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, en el marco de un gradual desentendimiento estratégico estadounidense con respecto a la región. Y en segundo lugar, la cautelosa y medida estrategia que asumieron algunos actores claves latinoamericanos en influir sobre las posiciones de los Estados Unidos respecto a Cuba. Los dos factores se encuentran estrechamente vinculados, en tanto un nuevo regionalismo latinoamericano emergió a través del enhebrado de la creación de varias organizaciones regionales tales como el ALBA, la Unión de Naciones de América del Sur (UNASUR) y la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC) que excluyeron a los Estados Unidos y Canadá , y en tanto Brasil, México y Venezuela – que habían asumido liderazgos importantes en la región en la última década – desempeñaron, para bien o para mal, un rol protagónico en este proceso. Sin embargo, tampoco debe desestimarse un tercer factor adicional de relevancia: una diplomacia experimentada y fogueada en la proyección global de Cuba en las décadas anteriores que contribuyó asimismo a desarrollar relaciones más estrechas con los países de América Latina y el Caribe y a preparar el terreno para el inicio de las conversaciones bilaterales entre los Estados Unidos y Cuba. Finalmente, el análisis de estos tres procesos y de su incidencia sobre la normalización de las relaciones Cuba-EEUU y sus implicaciones para América Latina y el Caribe se enmarca en un análisis más amplio de las transformaciones recientes del entorno internacional y de su impacto sobre la región.
Como citar: Serbin, Andrés. 2018. “¿Un Nuevo Ciclo Del Regionalismo Latinoamericano En El Siglo XXI? Desafíos y Limitaciones Después de La Normalización de Las Relaciones Entre Cuba y Los Estados Unidos.”
