FORO CUBANO Vol 3, No. 22 – TEMA: ARTE Y LITERATURA –

Tratado con desesperación (a propósito de una pandemia)

Por: Sandra Ceballos*

Julio 2020

Vistas

*Sandra Ceballos, 1961. Artista visual multidisciplinaria, graduada de la academia de Bellas Artes, San Alejandro, en La Habana. Residencias en la Escuela de Diseño y Medios Audiovisuales, Basel, Suiza; Longwood Project Bronx, New York; Art in General New York. Ha escrito textos para catálogos de artistas y diversos artículos para revistas de arte. Fue co-creadora en 1994 y actualmente directora, del primer espacio de artes visuales autónomo (con seguimiento) de Cuba después de 1959: Espacio Aglutinador.

 

  • Homo-no-Sapiens

Me permito 15 minutos de depresión, no más. Luego escarbo en los cajones de mi mente en busca de algún error celular que potencie un destello (o al menos destellito) de optimismo y me levante del ocio preventivo. Luego viene la adicción, esa repulsiva y perversa esclavitud, que me conduce irreversiblemente a sentarme frente al ordenador y revolverme entre las multitudes histéricas o apacibles que expulsan su soberbia o plácemes por internet. Allí descubro una frase que me hubiese fascinado debatir con Kierkegaard, pues su contenido es de un absurdo y exquisito disparate sin precedente alguno, una curita que intenta contener patéticamente la eclosión del caos: “La nueva normalidad”.

 

Aparentemente se trata de un cambio de normalidad, pero ¿cuál cambio y cuál normalidad? ¿Y normalidad con relación a cuál de las anormalidades? ¿Digamos que pudiera ser una nueva normalidad la de continuar la misma normalidad anormal en la que estamos? ¿Vivir a la defensiva y a la buena de Dios, con máscaras físicas ya costumbristas o las añadidas, hipoclorito, besos por internet y hacer camping en las enormes y lentísimas colas para comprar alimentos? Nos acomodamos a crear fórmulas protectoras en lugar de evitar el surgimiento de las enfermedades, epidemias y las crisis que ya son parte del folklor cubano. Preferimos colocar un escudo en lugar de evitar la guerra.

 

Necesitamos una "pandemia de salvación" que comience por unos y se propague en todas las direcciones. Una vacuna será tan solo un calmante momentáneo, otra mutación nos espera y otras mutaciones de otros virus que vendrán. Muchas personas en el mundo no podrán pagar los tratamientos y seguirán muriendo irremediablemente. Qué hay de la historia, no hubo cambios, todo siguió igual o peor, miles y millones de muertos por otras epidemias y pandemias: la Peste Bubónica (200 millones), el Cólera (de 21 000 a 143 000 muertes anuales de las notificadas a la OMS), Dengue (de 1500 a 3000 por año en las Américas), Ébola, Hanta, pero también campos de exterminio nazis (6 millones) hambruna (18 000 niños mueren cada día en el mundo, increíblemente escuchar esto pasa a ser una rutina, es algo a lo cual yo llamaría terriblemente: una normalidad rutinaria), drogas (hasta 253 000 muertos anuales), bombas atómicas (sobre los 480 000), inquisición, guerras con tecnologías sofisticadas, terrorismo, sistemas totalitarios, incendios forestales, tala de bosques, desastres naturales, la codicia, el consumismo, las adicciones, el derroche, la contaminación... ¿Los causantes y promotores? La pésima actitud de los habitantes (humanos) del planeta. El motivo principal: Una insólita abstinencia a la comprensión e integridad con el universo, ese que los animales y las plantas conocen bien; una condición que aniquila el respeto a la integridad física y los derechos del prójimo.

 

Somos unos analfabetos indisciplinados, no entendemos el idioma del ecosistema. Estamos mutilados de nobleza, sabiduría natural y previsora, de respeto hacia toda forma de vida, incluso la propia. Nuestros verdaderos instintos naturales fueron aniquilados por la moral, la familia, la esclavitud, la discriminación (de razas, etnias, género, edad), religiones extremistas, sistemas sociales, económicos y políticos desde hace siglos atrás.

 

  • Cambios: Pensamiento-Arte re-constructivo-sociedad.

 

Por otro lado, en una insistencia por crear arte y alienando mi fuente natural, espiritual e instintiva, fui alimentando la idea o la utopía de que el arte, tal como ha sido a lo largo de los siglos, es imprescindible y que apuntala la existencia humana, pero esa idea de por sí no vale; insertada en esta nueva forma vitalicia (nueva normalidad, que al final no se sabe si es normal o si es auténticamente nueva o vieja) que debería supuestamente ocurrir en estos tiempos, no sé si el arte tendrá algún sentido práctico que no sea el de una pastilla que calma un dolor pero no lo cura, algo así como una vacuna dirigida a cierto ínfimo fragmento del cerebro; esa "pastilla" cobró protagonismo y se mantuvo por años como expresión del talento de montones de artistas ególatras, cuyo objetivo principal fue y es el de mostrar mediante su obra sus habilidades técnicas, conocimientos, sentimientos, emociones, traumas, hacer catarsis y recibir a cambio una remuneración económica y/o una valoración y reconocimiento justo hacia su labor, o sea el súper Yo y la aniquilación del Ello.

 

Me conmueve más en estos momentos interactuar con el arte como una herramienta mágica/práctica, como en los inicios de la humanidad, esto es más racional aunque no lo parezca. Supuestamente el hombre creía que un dibujo en un muro de piedra al servicio de la praxis vital para la comunidad o un monolito que representara cierta figura que pudiera respaldar sus necesidades, que un sonido melódico o percutido y algunos movimientos rítmicos determinados, ayudaban a conseguir alimentos o que propiciaban la sanación, pero sí ayudaban, se establecía una relación de credibilidad mágica esperanzadora entre estas acciones, sonidos y formas tridimensionales y el ser humano; entonces el arte era el instrumento preciso para crear una aptitud mental que estaría enviando una información revitalizadora, sicosomática y altamente perceptiva a la función celular inteligente del cuerpo y por tanto una perfecta integración al medio, entonces sí, eso es lo mágico/real: allí el resultado del creador era activo, indicaba soluciones a seguir ante una necesidad vital imprescindible -y no el resultado pasivo, plácido o hedonista -, una pieza invocadora, una clave activadora de energías y correctas direcciones, una estética (subconsciente) en función de una práctica empírica sin escuelas ni deformadores, un ritual-mágico con pulso y gracia muy lejos de pernoctar dentro de esas aglomeraciones o tumultos de arte muerto regados por museos, galerías, locales de todo tipo o subastas especulativas; tristes adornos que si poseyeran alguna forma de vida, preferirían hablar y darnos un consejo en estos peligrosos momentos si tuvieran una oportunidad, en lugar de ser (en algunos casos) objetos demencialmente "valorados" por unos miles y millones de papeles que representan riqueza.

 

Actualmente el arte discursivo y crítico el “Artivismo” intenta ofrecer información que podría corregir pensamientos y actitudes, ya esto es otra cosa. Cada día hay más artistas que se pasan a estos grupos de acción urgente, sin quererlo nos estamos acercando a ese gesto de las antiguas cavernas, como un “viaje a la semilla”. Pero ojo, el mundo ortodoxo hegemónico de las artes y los sistemas políticos, se resiste aún a esta avalancha de cambios y cuestiona todo el tiempo este fenómeno intentando, mediante la censura, el tradicional sistema lucrativo mercantil y el encasillamiento de disciplinas artísticas, el descrédito de la mezcla e interacción multidisciplinaria de los nuevos proyectos artísticos. No obstante, existieron movimientos y artistas siglos atrás que construyeron un precedente mediante obras-denuncia (Goya, Picasso, los Expresionistas, entre otros) a este proceso de cambios que se gesta hoy en día.

 

Algunos ejemplos en Cuba de colectivos, eventos y locales privados de arte que han puesto y ponen actualmente de manifiesto algunas de estas prácticas contemporáneas -en las cuales los artistas y artivistas (conceptualmente comprometidos con la búsqueda de soluciones, convocando a cambios que respalden las necesidades vitales y los derechos humanos, el respeto y protección hacia el medio natural que nos propicia la vida) han realizado y realizan acciones, a partir de una envestida contra normativas radicales ideológicas/políticas/moralistas y discriminatorias ya obsoletas, sobadas por la docilidad de generaciones que se acomodaron a estos estatutos y gestos extremos- son los espacios autónomos de arte: “INSTAR” de Tania Bruguera, “Espacio Aglutinador”, por Sandra Ceballos, “A veces Art Space”, de Solveid Font, “Yo soy el que soy” de Ítalo Expósito, “El fanguito” de Rodolfo Peraza. Hace algún tiempo atrás, “Xoho” de Rubén Cruces, “Cristo Salvador” de Otari Oliva, “El Círculo” de Luis Trápaga/Lía Villares. Los colectivos como, “Arte Calle” de Maldito Menéndez, “Art-De” por Juan Sí González y “OmniZonaFranca” por Amaury Pacheco, entre otros. Eventos como "00 Bienal" por el “Movimiento de San Isidro” y el “Museo de la Disidencia” de Luis Manuel Otero.

 

En Latinoamérica algunos sistemas gubernamentales sanguinarios y bandas paramilitares llevan al extremo su envestida contra las personas (ecologistas y activistas) que plantean y exigen nuevos parlamentos, formas de vida y de protección hacia la naturaleza, hacia el propio ser humano y los animales. Ellos, al igual que los periodistas -que denuncian injusticias, crímenes, empresas hegemónicas depredadoras de la naturaleza, gobiernos corruptos, violaciones y abusos- son secuestrados o asesinados por demonios con forma humana y cerebro ripiado.

 

En Cuba los funcionarios y ejecutivos gubernativos crean leyes penales extremistas, como la 349, para que los artistas no puedan expresar su pensamiento libremente (si estos no se corresponden con los intereses omnipotentes del poder) e intentar mediante un arte re-constructivo los cambios que sean necesarios en estos momentos en que nuestra tierra grita, no solo por las constantes epidemias o desastres climáticos, sino también por el hambre, necesidades vitales y las diferencias de clase. Bajo la ley 370 también multan, acosan y encarcelan a periodistas independientes por denunciar y escribir sus reflexiones en sus textos con relación a las injusticias que se cometen y que no son permitidas por las autoridades dar a conocer al pueblo cubano en los noticieros televisivos y la prensa escrita oficial.

 

No dejo de reconocer que algunas personas publican supuestas noticias de manera irresponsable, impulsadas por el odio y resentimientos personales, con el solo objetivo de agredir al gobierno y su maquinaria política/ideológica totalitaria; éstos suelen ser artículos que carecen de veracidad y de fuentes de información reales y precisas, tampoco investigan directamente provocando de esta manera en los seguidores dudas e incredulidad; definitivamente esto perjudica al periodismo autónomo que sí trabaja de manera profesional.

 

Mientras multan, encarcelan y censuran a los artivistas, escritores, cineastas y periodistas cubanos, se multiplican en el país la estafa, la negligencia, los privilegios y el robo mucho más que la pandemia: el surgimiento, "de la nada", de almacenes ilegales repletos de productos de todo tipo, los cuales "no habían sido detectados por las autoridades" a pesar de estar escandalosamente surtidos, deja al descubierto claramente una cadena de complicidad delictiva por años gestada y organizada a todos los niveles; mientras tanto, en los mercados estatales, y también por años, se comercializan escasos productos con precios que no se corresponden con el nivel adquisitivo de una sección del pueblo que labora en centros estatales, ni con la mísera pensión de un obrero o maestro retirado entre otros; se abren tiendas solamente en divisas (USD) en donde una parte de la población estará discriminada, es decir: los que no tengan posibilidades de viajar, los que no sean cuentapropistas, los que no roben, los que no tengan familiares fuera de Cuba, los que ganen un salario promedio de 400 CUP, moneda nacional, equivalente a 16,66 CUC moneda nacional convertible.

 

Sin embargo las autoridades no reprimen ni aplican legislaturas correctoras a esa clase poderosa privilegiada que consigue todo tipo de materiales de construcción para reparar sus fastuosas casas, en su mayoría "obsequiadas por la revolución", mientras que paralelamente sobreviven familias completas víctimas de derrumbes, ciclones y tornados que permanecen por años constreñidos en albergues después de haber perdido sus humildes hogares; esa clase privilegiada, cuyos hijos y nietos, esposas y demás familiares compran en las mejores y más lujosas boutique del mundo con sus tarjetas de bancos extranjeros; esa misma que ejerce el poder y que en el nombre de la Revolución dicta leyes represivas después de tomarse un whisky con langosta de aperitivo, a los cuales no les falta el confort, el transporte seguro, la gasolina, alimentación saturada de proteínas y una óptima atención médica en hospitales correctamente equipados para sus necesidades (CIMEQ entre otros). Me pregunto por qué no existen leyes en Cuba que penalicen a los que sí han violado y siguen violando todo el tiempo los legítimos preceptos de la revolución de 1959 -"(...) también contrarrevolucionario es aquel señor que valiendo su influencia consigue una casa, que después consigue dos carros, que después tiene lo que no tiene el pueblo (...)" , frase del Che a inicios de la revolución- y que son los mismos que bajo esta palabra enjuician, chantajean, amenazan, ordenan encarcelar y golpear a sus semejantes por exigir cambios para mejorar la vida de los cubanos.

 

  • Epitafio

La guerra de la madre natura contra nuestra indolencia había comenzado hace unos siglos atrás y no nos enteramos, pero ahora será más extrema, si no cambiamos nosotros, adiós ideologías, política, religión, ciberespacio, nanotecnología, robótica, ciencia, arte, amor, plantas, animales, personas. Estamos entrando en el umbral del apocalipsis en todas las direcciones, pero tan solo atinamos, dentro de nuestra estupidez, a burlarnos de la propia destrucción. ¡Que vivan los Memes!.

UNIVERSIDAD SERGIO ARBOLEDA

SEMILLERO DE ESTUDIOS SOBRE CUBA

CALLE 74 # 14-14

INFORMACIÓN: 57 1 3258181

LÍNEA GRATUITA: 01 8000 110414

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