El silencio se puede romper con nuestras voces.

Vistas

Por: Catalina Jiménez

Septiembre 2019

¿Recuerda usted qué estaba haciendo en estas fechas: 6 de mayo del 2017, octubre 17 del 2018 o 9 de septiembre del 2019?  Seguramente estaba inmerso en una cotidianidad, que le permitía hacer su vida con cierta calidad y comodidad. Sin embargo, otras personas en Venezuela, Nicaragua y Cuba, recuerdan con claridad esas horas por una poderosa razón: las consecuencias de protestar bajo un régimen autoritario.

Durante esos tres días, cientos de mujeres en esos tres países, protestaron contra regímenes con trayectorias represivas, rasgos autoritarios y donde la democracia parece estar muy lejos de llegar y consolidarse. En Venezuela, mujeres organizadas en diversas asociaciones se movilizaron en contra del Presidente Maduro defendiendo que: “si no nos reprimen, el mensaje es muy poderoso, creo que en el gobierno subestimaron esta movilización"[1]

En Nicaragua la protesta del #pico rojo, aludiendo a la expresión que utilizan los nicaragüenses para referirse a los labios, creó una movilización, en la que pintarse la boca de rojo era el símbolo en contra de los excesos autoritarios de Ortega. Activistas de la Asociación de Mujeres Nicaragüenses de Pico Rojo, defendían: “yo siempre que voy a las marchas llevo mi lápiz labial rojo, así que había sacado mi pintura y les dije a todas las mujeres que se pintaran de rojo los labios”[2].

Una de las últimas protestas que se han presentado en Cuba, se dio durante la visita de la Alta Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la Unión Europea, Federica Mogherini, en la que grupos de mujeres, como las valientes Damas de Blanco, alentaron: “salir a los parques y otros lugares públicos de nuestro país, para expresar nuestra solidaridad con los periodistas y artistas independientes, los defensores de las libertades religiosas, los activistas LGBTI, y todas las personas y organizaciones pacíficas que promovemos el respeto a los derechos humanos y el cambio de sistema hacia la democracia” (Rodríguez, 2019).

Si bien la presencia de protestas en regímenes democráticos da cuenta de amplios niveles de libertades, al existir en los regímenes autoritarios condiciones institucionales, ideológicas, económicas, sociales e incluso de capital social, protestas como las que hemos descrito, se ven reprimidas y amenazadas ante cualquier avance de sus denuncias y demandas dentro de sus países o, incluso, cuando logran relevancia internacional. Por lo tanto, las voces de las mujeres, así como de otros colectivos sociopolíticos activos dentro de estos regímenes, dan cuenta de la interacción bajo este tipo de gobierno de “una relación entre protesta contenciosa y política autoritaria” (Sánchez, 2018, pp 152).

Así, la política autoritaria de acuerdo con el desafío que puede hacer la protesta contenciosa puede responder de cuatro formas: ignorar, conciliar, reformar o reprimir (Schock, 2005) y bajo contextos de fuerte autoritarismo con partidos únicos en el poder como el caso cubano, la represión toma repertorios violentos directos hacia los opositores. Así, el tipo de represión ejercida por estos gobiernos guarda relación con la manera en que se controla los recursos claves, y con ello “plantea desafíos para sus habitantes hacía el régimen autoritario, principalmente, aunque no de modo exclusivo a través de la realización de diversas y disruptivas acciones colectivas contenciosas” (Svolik, 2012), tal como lo evidencia los ejemplos señalados en párrafos anteriores.

En ese sentido, a partir del modelo de Tilly (2001) que clasifica los regímenes de gobierno en cuanto a sus niveles de democracia y capacidad estatal, los gobiernos de Cuba, Nicaragua y Venezuela pueden considerase como “no democráticos” y entre ellos varía su capacidad de alta a baja. Esa complejidad demuestra la heterogeneidad de los contextos y variables autoritarias, y con ello, cómo los colectivos sociales que realizan protestas contenciosas, logran tener éxito en sus procesos de deslegitimización y quiebre del régimen no democrático.

Por ello, los colectivos sociales que día a día se conforman en estos tres países deben sortear un sin número de prácticas autoritarias institucionalizadas, protocolos legales confeccionados a medida del gobierno y patrones simbólicos e ideológicos, que hacen que realizar la protesta sea costoso. Además, que también “impide la formación de comunidades de movimiento social de alcance nacional, las cuales abarcan a todos los actores que comparten y promueven los objetivos del movimiento, instituciones alternativas y grupos culturales” (Staggenborg, 1998, pp 182).  

Por lo tanto, en los ciclos de protesta que se han presentado en estos países durante las últimas décadas, la mayor dificultad a los que se enfrentan los grupos sociales contarios al régimen autoritario es la complejidad para construir “lazos fuertes que les permita construir redes densas que permitan evitar el faccionalismo con el fin de producir alianzas duraderas y liderazgos estables” (Staggenborg, 1998, pp 186). Ya que, de lograrse la consolidación y cohesión de esas comunidades de movimiento social, los gobiernos autoritarios estarían ante una enorme dificultad para “controlar y anticipar las actividades opositoras de la sociedad civil, provocando una progresiva y aguda desestabilización del régimen” (Sánchez, 2018, pp 144).

Así, durante todo este tiempo los colectivos de mujeres se han convertido en voces determinantes y primordiales en la denuncia de la crueldad de estos tres regímenes, no sólo en términos estructurales sino de los espacios cotidianos donde el peso del autoritarismo sofoca los sentidos y pensar en libertad.  Si bien la crueldad del régimen puede percibirse como similar, los regímenes autoritarios en su ejercicio ofrecen matices diferentes, consecuencia de contextos políticos únicos y “que determinan la emergencia de diferentes movimientos de protesta y un modo específico para responder a ellos” (Sánchez, 2018, pp 146-147).

En ese orden de ideas, si vemos de cerca las movilizaciones que los opositores han realizado, estas varían, no sólo por quienes las pueden convocar y liderar sino en la decisión estratégica de los colectivos sociales respecto a la protesta contenciosa, la cual puede variar entre actos violentos y no violentos. Quiere decir esto que, el nivel de represión ejercida por el gobierno autoritario determinará la combinación de los dos tipos de acciones por parte de los opositores, y lo que han demostrado los grupos opositores en estos países es apostar por el uso de actos no violentos - los cuales  “abundan en regímenes no democráticos y parecen ser el doble de exitosos en acabar con los autoritarismos” (Chenoweth y Stephan, 2011).

Por lo tanto, realizar campañas o acciones no violentas amplía la participación y crea o refuerza alianzas, aumenta la presión de actores internacionales sobre el régimen autoritario y puede debilitar los vínculos institucionales entre ellos. Así, y eventualmente, una “campaña contenciosa “no violenta” permiiría la configuración de nuevas oportunidades políticas para los oponentes” (Sánchez, 2018, p. 148). 

Ejemplo de ello son las movilizaciones en Venezuela, donde opositores como el Frente Amplio Venezuela Libre instó a: mantenerse "en pie de lucha" a través de la "protesta no violenta" para lograr la "restitución de la democracia" en el país, y para contribuir con el "debilitamiento" de lo que consideran una "tiranía"[3]. Otros ejemplos son los conciertos realizados por estudiantes nicaragüenses para “exigir la liberación de al menos 120 presos políticos capturados en las manifestaciones de 2018”[4], o, por último, la “sentada pacífica de protesta de varios artistas cubanos contra el Decreto 349 que busca regular la actividad cultural en la isla”[5].

Bajo esas acciones no violentas despuntan las voces de las mujeres que, quienes con coraje, valentía y convencidas de que la libertad es una de las expresiones fundantes de la democracia, han organizado múltiples acciones y campañas no violentas que nutren la causa de la democracia y erosionan, lenta pero efectivamente, las crueles y distorsionadas estructuras de los gobiernos antidemocráticos en el poder.

Voces de mujeres como “Mirna Blandón, Tamara Dávila, Neyma Hernández, Amelia Urbina, Dorys Hernández y Guisella Elizabeth Ortega, quienes fueron arrestadas mientras pegaban carteles en las calles mostrando su rechazo al presidente Daniel Ortega”[6].  Voces como la de sus compañeras cubanas como Dania Virgen, quien junto con otras mujeres anónimas, han protagonizado múltiples protestas. Entre ellas, y de las más recordadas está la que realizaron en la “llamada “Plaza de las banderas” o “Monte de las banderas”, exigiendo el respeto a los derechos humanos, y en la que fueron reprimidas y arrestadas por manifestarse”[7].

En conclusión, protestar en un régimen autoritario tiene un altísimo costo, pero una enorme e intensa satisfacción: la búsqueda de la libertad y la democracia. Las palabras de los opositores y de las mujeres en estos países, son una punta de lanza en la que las voces gritan no solo con desespero sino con esperanza por lo que se va a construir.

Batalla ganada de la protesta no violenta: liberan artistas cubanos detenidos por expresarse contra Decreto 349. (7 de diciembre 2018). UNPACU. Recuperado de https://www.unpacu.org/batalla-ganada-de-la-protesta-no-violenta-liberan-artistas-cubanos-detenidos-por-expresarse-contra-decreto-349/

 

Divulgan video de protesta de mujeres en La Habana. (3 de octubre 2019). Cuba encuentro. Recuperado de https://www.cubaencuentro.com/multimedia/videos/divulgan-video-de-protesta-de-mujeres-en-la-habana

 

Excarcelados recuerdan con concierto a muertos durante protestas en Nicaragua. (14 agosto 2019). Efe. Recuperado de https://www.efe.com/efe/america/sociedad/excarcelados-recuerdan-con-concierto-a-muertos-durante-protestas-en-nicaragua/20000013-4042802#

 

La oposición insta a los venezolanos a seguir en la protesta para debilitar la "tiranía”. (16 de agosto de 2018). Efe. Recuperado de https://www.efe.com/efe/america/sociedad/la-oposicion-insta-a-los-venezolanos-seguir-en-protesta-para-debilitar-tirania/20000013-3721798

 

Liberan a seis defensoras de los derechos de las mujeres en Nicaragua. (19 de agosto 2019). Efe. Recuperado de https://www.efe.com/efe/america/sociedad/liberan-a-seis-defensoras-de-los-derechos-las-mujeres-en-nicaragua/20000013-4045787

 

Miles de mujeres marcharon en Venezuela contra el Gobierno de Maduro. (6 de mayo 2017). Perfil. Recuperado de https://www.perfil.com/noticias/internacional/miles-de-mujeres-marchan-en-venezuela-contra-el-gobierno-de-maduro.phtml

 

Rodríguez, J. (9 septiembre 2019). El régimen cubano reprime con violencia y detenciones protestas contra la violación de DD.HH. ABC Internacional. Recuperado de https://www.abc.es/internacional/abci-regimen-cubano-reprime-violencia-y-detenciones-protestas-contra-violacion-ddhh-201909091632_noticia.html

 

#PicoRojo: por qué en Nicaragua el lápiz labial se convirtió en símbolo de las protestas contra Daniel Ortega. (17 de octubre 2018). BBC Mundo. Recuperado de https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-45893406

 

Chenoweth, E. & Stephan M. (2011). Why civil Resistance Works: The strategic logic of Nonviolence Conflict. New York: Columbia University Press.

 

Sánchez, F. (2018). La política de la protesta en regímenes autoritarios: síntesis crítica. Revista de Sociología y política. Vol 26, No 55, 132-154.

 

Schock, K. (2005). Unarmed insurrections. People power movements in Nondemocracies. Minneapolis/London: University of Minnesota Press.

 

Staggenborg, S. (1998). Social Movement Communities and cycles of protest: The emergence and maintenance of a local Women´s movement.  Social Problems, 45, (2), pp 180-204.

 

Svolik, M. (2012).  The Politics of Authoritarian Rule, Cambridge, UK: Cambridge University Press.

 

Tilly, C. (2001). The Politics of collective violence. New York: Cambridge University Press.

 

[1] Miles de mujeres marcharon en Venezuela contra el Gobierno de Maduro, 2017.

[2] #PicoRojo: por qué en Nicaragua el lápiz labial se convirtió en símbolo de las protestas contra Daniel Ortega, 2018

[3] La oposición insta a los venezolanos a seguir en la protesta para debilitar la tiranía, 2018.

[4] Excarcelados recuerdan con concierto a muertos durante protestas en Nicaragua, 2019.

[5] Batalla ganada de la protesta no violenta: liberan artistas cubanos detenidos por expresarse contra Decreto 349, 2018.

[6] Liberan a seis defensoras de los derechos de las mujeres en Nicaragua, 2019.

[7] Divulgan video de protesta de mujeres en La Habana, 2019

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