Cubazuela: Una investigación de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba

Por: Juan Antonio Blanco

Julio 2019

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Permítaseme comenzar formulando dos preguntas claves: a) ¿por qué la Fundación para los DDHH en Cuba se interesó en investigar sobre Venezuela y sus nexos con la isla?; y b) ¿por qué este tema no debe ser patrimonio de la propaganda política y la ideología, y debe ser examinado por la comunidad de las ciencias sociales?

¿Por qué nos involucramos en esta investigación?

Los represores cubanos a los que dábamos seguimiento en la isla de pronto “desaparecían” y nos reportaban que estaban en Venezuela. Por ello comenzamos a indagar sobre quiénes eran estos represores “exportados”, así como cuáles eran sus rangos y funciones en el país suramericano.

¿Qué descubrimos?

No se exportaban solo expertos en inteligencia, sino un “paquete” integral de represión y control ciudadanos, un modelo con sus respectivos operadores civiles y militares.

El modelo de represión que se exportaba era ejercido no solo en tareas militares y de inteligencia sino también en áreas civiles estratégicas como la asesoría directa a líderes y funcionarios de alto nivel, la producción de noticias, el sistema de educación y los servicios médicos. También se enviaban asesores culturales, económicos, jurídicos y de otras especialidades. 

Los expertos civiles aportaban, además de su especialidad, un valor agregado militar y de inteligencia a la vez. La variedad de sectores cubiertos permitían a los asesores civiles influir sobre sus interlocutores y también recoger información personalizada sobre individuos, instituciones y comunidades que los asesores de inteligencia cubanos luego usaban para influir sobre ellos o “neutralizarlos”.

La llamada Misión de Cuba en Venezuela, que integra todos esos componentes, representa en términos prácticos una formidable maquinaria de injerencia e intervención colonial de La Habana empotrada en las instituciones de aquel país.

El número total de cubanos que participan en esa maquinaria intervencionista ha fluctuado entre 25 000 y 50 000 operadores, tanto militares y de inteligencia, como civiles. Muchos de los segundos tienen adiestramiento militar. Todos actúan bajo un sistema de control y orientaciones centralizado que garantiza que cada parte de ese engranaje colonialista persiga el objetivo común: mantener el control estratégico de Cuba sobre la nación venezolana.

¿Por qué es tan importante para Cuba mantener su control sobre Venezuela?

El control colonialista de Cuba sobre Venezuela le permite al gobierno de la Isla:

  • Implantar una economía parasitaria extractiva sobre los recursos naturales de ese país que le provea seguridad energética al tiempo que exporta, al país cuyos recursos explota, trabajo esclavo de profesionales, (de cuyos salarios se apropia hasta en un 90%), y sistemas policiacos para la violación de derechos humanos.  

  • Hacer uso del territorio venezolano como plataforma para desarrollar actividades criminales encubiertas a distancia que comprometerían la seguridad nacional de la isla de realizarse de forma continuada y masiva desde su propio territorio (narcotráfico, entrenamiento de grupos terroristas, blanqueo de capitales y otras).

  • Valerse de Venezuela como perímetro exterior de defensa del régimen cubano, haciendo uso de sus porosas fronteras hacia varios países suramericanos y del Caribe para poder ejercer un modelo de guerra asimétrico a distancia del territorio nacional.

¿Por qué este tema requiere la atención de la comunidad de las ciencias sociales?

Las categorías y metodologías empleadas para analizar las relaciones interestatales no resultan eficaces para comprender a plenitud la lógica de este nuevo actor, ni los caminos para enfrentar sus retos. La situación en Venezuela, por lo tanto, no tiene precedentes. El Estado criminal-transnacional es una nueva especie internacional que reclama una transición hacia otros paradigmas interpretativos.

La estrategia inicialmente injerencista seguida por Cuba respecto a Venezuela se transformó en una política intervencionista de naturaleza neocolonial que alteró para siempre el ADN de ambos regímenes. La alianza política inicial entre dos gobiernos radicales y antiestadunidenses, para asegurar la economía parasitaria de La Habana después de la caída de la URSS, sufrió una mutación genética. Así nació una nueva especie: Cubazuela. 

Ambos regímenes se fundieron en una empresa criminal transnacional. Su sistema de alianzas y cooperación con otros gobiernos, grupos criminales y fuerzas terroristas -regionales y extra regionales - puede ser considerado el primer narco-Estado transnacional anclado en el hemisferio occidental.

No estamos en presencia de un Estado independiente y soberano que controla el territorio nacional, protege el bienestar y seguridad de sus ciudadanos, y vive en paz con sus vecinos. Las instituciones del Estado han sido transformadas en ejecutoras de una empresa criminal.

La élite de poder venezolana ha entregado la independencia nacional a Cuba, que ha establecido allí un modelo moderno de dominación colonial; también, ha cedido territorios a grupos criminales extranjeros (FARC, ELN, Hezbollah) en los que se han instalado laboratorios para la producción de drogas.

Desde Venezuela, el ELN dirige su lucha armada contra el estado colombiano y planifica acciones terroristas como el reciente atentado contra la academia de policía en Bogotá. Las drogas producidas de forma masiva en esos territorios son luego traficadas a países como Estados Unidos y algunos miembros de la Unión Europea, donde cada año mueren personas por su uso y donde las bandas distribuidoras contribuyen a elevar los índices de criminalidad. El narco-Estado es también responsable del éxodo masivo de más de tres millones de personas que hoy desestabiliza la región, tanto económica como socialmente, y genera el peligro de una pandemia.

¿Qué instrumentos tiene o debe crear la comunidad internacional para hacer frente a esa situación?

Si se trata de buscar un acuerdo, ¿cómo hacer creíble a una pandilla de billonarios criminales que su mejor opción es alcanzar un acuerdo negociado? Si se hiciera uso de la fuerza, ¿a cuál modalidad debe acudirse: a) guerra económica y financiera, b) invasión masiva al estilo de Normandía, Vietnam o Iraq, c) guerra aérea y artillera sin uso de tropas terrestres, d) operaciones quirúrgicas como las de Panamá o incluso la empleada contra Osama Bin Laden violando el territorio de Paquistán, e) vehículos (drones) teledirigidos aéreos y terrestres para liquidar los laboratorios de drogas, o f) interceptar e inspeccionar los barcos si llevan drogas o violan las sanciones económicas actualmente en vigor?

Crear y usar nuevos paradigmas que se ajusten a la realidad de un estado mafioso y recomendar las acciones que pudieran emplearse para enfrentarlo no debe ser tarea exclusiva de los políticos, sino también de los científicos sociales.  

Referencias

Blanco, Juan; Cartaya, Rolando; Domínguez, Luis; y Ocando, Casto. (2019). “Cubazuela: crónica de una intervención cubana”. Foundation for Human Rights in Cuba.

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